Django (1966)

by - sábado, abril 20, 2013

 


Todavía recuerdo la existencia de este blog, pero no he podido actualizarlo sólo porque estoy estudiando para mi examen final de Interpretación. Hace casi un mes atrás vi “Django”. Tuve ganas de verla cuando aún estaba haciendo 365mm y decidí ver “Django Unchained”. Leí todo lo que pude sobre la última película de Quentin Tarantino y me enteré de que el nombre del personaje principal era en honor a aquel western, del mismo nombre, estrenado en 1966. Nunca supe mucho sobre esa película, así que le pregunté al semi experto en películas del viejo oeste: mi papá. 

Para mi sorpresa, mi papá sí conocía a Franco Nero, el actor que yo sólo había visto en cierta escena de "Django Unchained". Después me contó la trama del western y también me dijo que a Nero lo conocía hasta por "Die Hard 2". Mi papá sonaba como yo. En momentos como esos, pienso que quizás no debieron haberme adoptado como siempre dicen que lo hicieron.

Los westerns para mí siempre han significado un solo contexto: tardes-noches de invierno, lluvia, días nublados, sopaipillas y papá. Si habré visto algunos durante la infancia, fue sólo gracias a él; que no pueda recordarlos, debe ser culpa mía. Apenas empecé a ver “Django”, recordé todo ese contexto y me dio mucha nostalgia, a pesar de que la película no tiene nada de nostálgica en sí.

Django (Franco Nero) en un solitario forajido que va de lugar en lugar arrastrando un ataúd. Luego de salvar a una joven llamada María (Loredana Nusciak) de un grupo de hombres que querían azotarla, Django regresa con ella hasta una posada. Allí descubre que en la zona hay una semi guerra entre dos bandos: aquel liderado por el mayor Jackson (Eduardo Fajardo), un gringo racista, y el otro al mando de Hugo Rodríguez (José Bódalo), un revolucionario mexicano. Django toma el lado de este último para dar un gran golpe que les dejará mucho oro a ambos, pero el forajido es ambicioso y arma todo un plan para marcharse con la recompensa. Claro, Django no contaba con la astucia de los mexicanos.

No soy experta en westerns, pero si tuviera que juzgar por lo que he visto, Django me pareció el más entretenido, rápido y también el más corto de todos. Es una película muy interesante si nos ponemos a buscar todas las referencias que Tarantino utilizó para hacer su propio homenaje; al principio, claro, comparaba detalles entre y otra película, pero después van pasando, porque la película consigue atraparte y porque, en realidad, no hay mucha comparación que hacer.

Si tuviera que elegir ciertas cosas, diría que la intro de “Django Unchained” es parecida a la de “Django” sólo por un asunto de canción y tipografía. También está el tema de la venganza, pero no se da tanto como en Unchained, o como en el resto de las películas de Tarantino. Me llamó la atención la escena en que a un personaje le cortan una de sus orejas, porque me llevó a recordar de inmediato a "Reservoir Dogs", por supuesto. Más allá de eso, de verdad que no hay mucha comparación que hacer.

A veces, me encantaría poder entrar a la mente de Tarantino y ver cuáles fueron esas películas que tanto le gustaron cuando era chico como para empezar a hacer las suyas. Creo que ya partí con “Django”; veamos hasta dónde llego.

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