En otra arriesgada jugada, Pixar se ha preguntado esta vez “¿qué pasarÃa si los mexicanos tuvieran sentimientos?” para crear “Coco”, una historia sobre aquel increÃble amor que sólo una familia te puede entregar.
Coco no es el nombre de aquel adorable niño que aparece en el póster, ni tampoco el de su mascota, ni siquiera es el nombre de una canción. Mamá Coco (Ana Ofelia MurguÃa) es el apodo de la bisabuela de Miguel (Anthony Gonzalez), el protagonista, un niño de doce años que sueña con ser un músico tan reconocido como su Ãdolo, Ernesto de la Cruz (Benjamin Bratt); lamentablemente, su familia odia la música y sólo quiere que Miguel se dedique a continuar con el negocio familiar, el cual es la fabricación de zapatos.
La razón por la cual la familia de Miguel odia tanto la música es porque su tatarabuela, Mamá Imelda (Alanna Ubach), fue abandonada por su esposo, un guitarrista; Imelda forjó este odio en su familia, pero Miguel siente que algo en él lo destina a ser músico. Durante el DÃa de los Muertos, el pequeño termina visitando la Tierra de los Muertos, lugar en donde conoce a varios de sus familiares ya fallecidos, asà como también a Héctor (Gael GarcÃa Bernal), quien necesita ayuda para visitar a su hija durante aquella festividad.
Gracias a su emotiva historia y canción principal, “Coco” es un mar de lágrimas para aquellos que valoran la familia o que guardan muy buenos recuerdos de sus abuelos o bisabuelos; la estética, los personajes y la trama gritan América Latina y es difÃcil no sentirse identificado con ciertas escenas familiares. Pixar nos tiene ya acostumbrados a aquellos relatos tan adorables como emotivos y “Coco” no es la excepción.






