Foe (2023)
Vivir en una de esas zonas desérticas estadounidenses debe ser una de las experiencias más aburridas de la vida; pareciera que no hay colores, que no existiera la entretención, que las distracciones sólo son para algunos y que las conversaciones se basan en trabajo, casa y trabajo. Aburridísimo. Sin embargo, es la realidad en la que conviven Henrietta (Saoirse Ronan) y Junior (Paul Mescal), un joven matrimonio estancado en una aburrida rutina.
Para entristecer todavía más el panorama, nos encontramos en el año 2065, en un contexto casi postapocalíptico en donde el agua es escasa y los efectos del cambio climático son evidentes, pero el gobierno ha estado desarrollando experimentos que permitirán la vida en el espacio. Junior es seleccionado al azar como uno de los participantes que podrá viajar y comprobar de primera fuente si es posible cambiar a toda la humanidad de planeta, por lo que al hogar llega Terrance (Aaron Pierre), un empleado del gobierno, a registrar pruebas y a observar la dinámica entre Junior y Henrietta.
Como si un viaje al espacio no fuese poco para alterar la ya incómoda rutina entre el matrimonio, Terrance les informa que una réplica de Junior acompañará a Henrietta durante la ausencia del marido para que ella no quede completamente sola en la Tierra. Las cosas comienzan a cambiar entre ellos; si en un principio podíamos notar que había cierta distancia, la idea del viaje y de pasar un año separados comienza a unirlos y aquella llama de los primeros años de matrimonio pareciera volver a encenderse.
Lamentablemente, no es mucho lo que puedan hacer en el desierto, durante la preparación para el viaje o con una historia a la que le falta emoción y acción. Más que un thriller de ciencia ficción, “Foe” parece un drama más sobre el distanciamiento de un matrimonio y la manera en que ambas partes conllevan el conflicto; en ese sentido, al menos las actuaciones de Paul Mescal y de Saoirse Ronan cumplen, pero la película se vuelve larga, lenta y tan apagada como el lugar en donde sus personajes viven. “Foe” no gira alrededor del fin del mundo ni de la verdad acerca del apocalipsis ni tampoco de la tecnología que podríamos tener dentro de cuatro décadas, nada de eso es importante para los personajes principales cuando lo único con lo que deben lidiar es con la crisis de su relación; no hay otros detalles interesantes más allá de un auto que se conduce solo y un par de naves por ahí.
Se supone, además, que la película tiene un plot twist cerca del final, pero todo el desarrollo hacia él se siente vacío y la gran revelación no tiene la emoción necesaria como para causar una impresión de esas que se quedan contigo hasta tiempo después de haber visto la película. Garth Davis, el director, consiguió emocionar más con su cinta anterior, “Lion”, y ya sé que esa historia es una que busca emocionar y sacar lágrimas, pero al menos tenía diálogos y situaciones más cautivantes.
Quizás “Foe” sea de esas películas que no le hacen justicia al libro o quizás haya que leer el libro primero, pero al menos consiguió capturar y traspasar esa atmósfera inerte, aburrida y silenciosa del mismo sector en donde sus personajes esperan seguir viviendo.



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