´002007Benedict WongChris EvansCiencia ficciónCillian MurphyCliff CurtisDanny BoyleHiroyuki SanadaMark StrongMichelle YeohRose ByrneTroy Garity
Sunshine (2007)
Alex Garland no sólo es el director de “Ex Machina”, sino que también es el escritor de películas como “The Beach” y “28 Days Later”, ambas dirigidas por Danny Boyle. Para su tercera colaboración, los dos decidieron contar una historia de ciencia ficción que sucede, mayoritariamente, dentro de dos naves a cargo de salvar el planeta Tierra de un congelamiento total.
Es el año 2057 y el Sol está apagándose cada vez más rápido, por lo que un grupo de ocho astronautas viajan a bordo de la nave Icarus II, con el fin de lanzar una bomba de energía hacia el Sol y revivirlo. Dentro de este grupo, tenemos a Capa (Cillian Murphy, un físico que maneja la bomba; Mace (Chris Evans), un ingeniero bastante complicado; Cassie (Rose Byrne), la piloto y quizás la persona más sensible de todas; Corazon (Michelle Yeoh), la bióloga a cargo del jardín y del oxígeno de la nave; Searle (Cliff Curtis), el doctor y psicólogo que está obsesionado con mirar directamente al Sol; Harvey (Troy Garity), oficial de comunicaciones y segundo a cargo; Trey (Benedict Wong), un hacker que revisa los sistemas; y Kaneda (Hiroyuki Sanada), el capitán de la nave.
Las cosas parecen ir bien en la nave, más allá de los roces más predecibles, hasta que se encuentran con Icarus I mientras se acercaban a Mercurio; esta nave también había tenido la misma misión que sus secundarios, pero había desaparecido, supuestamente, siete años antes. Luego de un debate sobre salir y ayudar a Icarus I, algunos de los integrantes del Icarus II deciden cooperar, pero sus buenas intenciones sólo pondrán en peligro a la nave y permitirán la aparición de un viajero completamente inesperado.
“Sunshine” es una película tan hermosa y tan perturbadora, al mismo tiempo. Las imágenes del espacio, de la nave y del Sol son magníficas, pero el terror de estar completamente aislados y de pronto toparse con aquel misterio de Icarus I, convierte a “Sunshine” es una película de suspenso más que en una enteramente basada en ciencia ficción. También cada actuación es maravillosa y se nota la dedicación que hubo hacia cada personaje, pero, definitivamente, lo que no podré olvidar es aquella escena final, rodeada de esta poderosa melodía.


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