Rudo y Cursi (2008)

by - domingo, enero 01, 2017

 


“El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de dios, pero hay una cosa que no puede cambiar… no puede cambiar de pasión”. Esa frase pertenece a otra película, pero no dejé de repetirla en mi cabeza durante las dos horas de “Rudo y Cursi”, ya que esta cinta mexicana gira alrededor del fútbol y cuenta con la participación de Guillermo Francella. Es muy difícil superar “El Secreto de sus Ojos”.

En “Rudo y Cursi”, Darío Vidali (Francella) es un buscador de talentos que trabaja en el ámbito del fútbol. Durante una búsqueda de potenciales jugadores en México, Darío se topa con dos hermanos mientras ellos juegan un partido entre amigos: Beto (Diego Luna) y Tato Verdusco (Gael García Bernal). Ambos aman el fútbol, pero también son muy diferentes entre sí.

Beto está casado con Toña (Adriana Paz), con quien tiene dos hijos; juega en la posición de arquero y debido a la manera en que juega, es apodado como “Rudo”. Tato, por otro lado, es mucho más relajado y agradable, siempre se está enamorando y le gusta tocar el acordeón; además de ser un jugador profesional de fútbol, también sueña con ser un famoso cantante, por lo que todo el mundo le dice “Cursi”.

Desde el momento en que Darío decide reclutarlos, los roces entre ambos hermanos comienzan a aparecer; hay envidia en cuanto a quién elegirán primero y en cuánto a los clubes que los contratarán. Una vez que ya se encuentran en la capital, a los dos les empieza a ir bastante bien, pero sus adicciones a las apuestas y al amor también se interpondrán en el camino de su éxito.

A pesar de no disfrutar de algún partido de fútbol en especial o con tanta pasión, “Rudo y Cursi” sí resulta ser una película bastante placentera de ver. La química entre Diego Luna y Gael García Bernal es increíble y las escenas entre ambos están llenas de momentos tan graciosos como intensos. Y, quizás se debe al hecho de que fue grabada en Latinoamérica, pero “Rudo y Cursi” retrata muy bien aquellos aspectos del tercer mundo que tan bien conocemos.

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