2010s2019Cine estadounidenseJaynee-Lynne KinchenLinda CardelliniMarisol RamirezMichael ChavesPatricia VelásquezRaymond CruzRoman ChristouTerror
The Curse of La Llorona (2019)
La leyenda de La Llorona es un clásico cuento de terror de la cultura latinoamericana. La figura de la mujer que ahogó a sus hijos y que está condenada a una eternidad de arrepentimiento mientras busca hijos ajenos para reemplazar a los suyos, ha sido usada desde hace décadas para asustarnos, para obligarnos a portarnos bien o para obedecer a nuestros padres; si no hacíamos caso, durante la noche, cuando nadie se diese cuenta, La Llorona nos llevaría con ella. Aquella leyenda también podría funcionar como la historia perfecta para desarrollar en una película de terror; lamentablemente, en 2019, la leyenda obtuvo el tratamiento estadounidense.
Anna Tate-García (Linda Cardellini) es una trabajadora social que vive en Los Ángeles con sus dos pequeños hijos, Chris (Roman Christou) y Samantha (Jaynee-Lynne Kinchen); su marido falleció recientemente, por lo que Anna debe lidiar con todo lo que conlleva un duelo como aquel. Anne también debe lidiar con el caso de Patricia Álvarez (Patricia Velásquez), una mujer que mantiene a sus hijos encerrados por miedo a una extraña presencia que Anna desconoce. No es hasta que los pequeños de Patricia aparecen ahogados en un río que Anna comienza a descubrir la historia de La Llorona, una especie de fantasma que ahora está detrás de Chris y de Samantha.
Tras el éxito de “The Conjuring” en 2013, los productores han creado una especie de Conjuring multiuniverso, desde donde han aparecido otras películas como “Annabelle”, “The Nun” y las secuelas sobre otras desventuras acerca del matrimonio Warren. “The Curse of La Llorona” también es parte de este universo y, en un lugar de haber sido una historia de la cual se pudo haber dicho mucho, parece haber sido tratada como la secuela número mil del personaje principal, una secuela en donde cada técnica de las películas de terror se siente gastada y repetida.
En lugar de recurrir a un desarrollo tenebroso y entretenido, la película recurre más a los jump scares, aquel susto que se basa en un ruido fuerte que parece llegar luego de un intimidante silencio. El problema es que en “The Curse of La Llorona” aquellos saltos son muy predecibles; sabemos perfectamente cuándo y cómo nos asustarán, por lo que el susto en sí, ya no tiene gracia. Tampoco tiene gracia la figura de la mujer que llora; es como un refrito de varias técnicas de maquillaje que ya se han usado en este multiuniverso y, teniendo tanto material terrorífico presente en la cultura latinoamericana, se pudo haber hecho algo mucho mejor con su rostro e, incluso, con algo tan simple como su vestido.
Básicamente, “The Curse of La Llorona” sufrió una apropiación cultural y un trato que parece dejar a la vista que la historia fue hecha a la rápida, tanto película como personajes también; es sólo una fórmula simple para llevar a los mismos fanáticos de la muñeca o de la monja a consumir más de lo mismo.

0 comentarios