'00s2009Angeliki PapouliaAnna KalaitzidouChristos PassalisChristos StergioglouCine griegoDramaMary TsoniMichelle ValleyYorgos Lanthimos
Dogtooth (2009)
A estas alturas de la relación entre Yorgos Lanthimos y yo, ya no debería sorprenderme de nada de lo que salga de su cabeza; sin embargo, si hubiese empezado a ver su filmografía desde sus primeras películas, habría quedado bastante espantada con todo lo que sucede en “Dogtooth”. Es sabido que el cine de Lanthimos busca ser provocador, controversial y muy distinto al resto de sus pares, una intención que aprecio y que muy pocas veces falla.
En “Dogtooth”, Lanthimos nos presenta a una familia que ha decidido criar a los hijos dentro de una burbuja. El padre y la madre tuvieron tres hijos, a quienes llaman simplemente la Mayor (Angeliki Papoulia), el Hijo (Christos Passalis) y la Menor (Mary Tsoni). No sabemos si es una medida de protección extrema o si se trata de un experimento, pero los padres mantienen a sus tres hijos alejados de toda realidad; en la casa no existe la televisión, ni el teléfono, ni siquiera internet. Ellos pasan el día dentro de la generosa propiedad o alrededor del patio, nadando en la piscina o jugando a cualquier distracción que la madre decida por ellos. Los padres han creado una especie de secta, en donde los hijos sólo hacen lo que se les dice y nunca cuestionan nada.
Los padres también llenan la cabeza de sus hijos con historias que ellos ya tienen dentro de su conciencia y que representa la única realidad que conocen; creen que tienen un hermano, a quien le hablan desde la reja del hogar, creen en ciertas palabras que tienen otra definición completamente distinta (zombie es una flor, mientras que teclado es una vagina, por ejemplo), y también creen que sólo estarán listos para salir de casa una vez que pierdan el diente canino. A pesar de lo extraño y hasta ridículo que todo esto pueda parecer, los hijos son felices dentro de su pequeña burbuja, porque eso es todo lo que conocen; no podemos esperar a que comiencen a dudar o a que comiencen a rebelarse, porque, dentro de un contexto así, las personas creemos sólo lo que se nos dice. Nadie cuestiona las cosas que tus padres te dicen en la infancia y, si te siguen tratando con aquella ingenuidad o si no interactúas con el resto del mundo, la mentira se vuelve tu realidad.
La única interrupción a la rutina familiar es la visita esporádica de Christina (Anna Kalaitzidou); no deja de ser curioso el hecho de que los padres arreglen encuentros sexuales sólo para el Hijo. La presencia de Christina, sin embargo, es lo que comienza a despertar la curiosidad de las hijas en cuanto a cosas desconocidas para ellas, como películas u otro tipo de contacto físico. El resto de los días son silenciosos y extraños, pero los padres no pierden oportunidad de seguir lavando el cerebro de sus vástagos; ya que nunca sabemos la verdadera razón tras aquella decisión de crianza, el director puede darse el lujo de llevar la historia hasta los lugares más extremos y hasta las situaciones más incómodas de ver.
Como el resto de las películas de Lanthimos, “Dogtooth” no se salva de ser incómoda, de causar una risa nerviosa o una mueca de asco, ni de provocar sentimientos o ideas que en un día común jamás aparecerían. Al mismo tiempo que se siente un profundo rechazo hacia los personajes de los padres, también se siente mucha lástima por los pequeños adultos que criaron bajo aquel ambiente tóxico y claustrofóbico, varias veces violento, pero también contradictoriamente cariñoso en ocasiones.
Ya sea para hacer reír o para incomodar, el cine de Lanthimos siempre conseguía hacerme sentir algo distinto y varias veces me entretenía, pero “Dogtooth”, más allá de la pena y el rechazo, no hizo nada más que provocarme aburrimiento; quizás se deba a su ritmo, a su aura silenciosa o quizás al hecho de que las decisiones de Lanthimos ya no me sorprenden como me pasaba en un principio, pero sentí el mismo aburrimiento que me causó “Kinds of Kindness”.
Espero que Yorgos no retome viejas costumbres ni que tampoco se quede con las últimas y que, algún día, vuelva a lo que hacía con cosas como “The Lobster” o “The Favourite”.



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