2020s2024Adam DriverAubrey PlazaCine estadounidenseFrancis Ford CoppolaGiancarlo EspositoJason SchwartzmanJon VoightKathryn HunterLaurence FishburneNathalie EmmanuelShia LaBeouf
Megalopolis (2024)
La rivalidad entre Cicerón y Catilina en la antigua Roma fue parte de la inspiración que motivó a Francis Ford Coppola para realizar “Megalopolis”, película que se había convertido en su ambición y obsesión desde hace décadas. Coppola trató durante mucho tiempo encontrar a alguna productora que financiara su proyecto y ya que nadie quiso arriesgarse y confiar en él, el director decidió financiar la cinta por sí mismo, tomando las riendas de su pequeño sueño. Ahora que ya vi "Megalopolis", puedo entender por qué nadie quería perder plata con esta película.
Entiendo que los grandes directores quieran realizar la obra de sus sueños cuando por fin pueden o cuando por fin se sienten listos, pero creo todos podríamos haber seguido viviendo sin “Megalopolis”. A pesar de estar bajo la clara influencia de la estética romana tanto en su trama como en detalles en cuanto a los nombres o a la vestimenta de los personajes, detalles que podrían haberla transformado en una historia que apelara a la estética y al drama, la película deja bastante que desear luego de sólo pasar a ser un ascenso lento y gradual, para luego continuar desinflándose desde la media hora en adelante.
La trama gira en torno a la ciudad ficticia y futurista llamada Nueva Roma, la cual vendría siendo una visión moderna de Nueva York, en donde los rivales Cesar Catilina (Adam Driver) y Franklyn Cicero (Giancarlo Esposito) nunca pueden llegar a un acuerdo en cuanto al avance arquitectónico de la ciudad; mientras que el alcalde Cicero quiere desarrollar el crecimiento en base a casinos y al turismo, Catilina quiere construir una especie de paraíso gracias al megalón, un material de construcción creado por él y el cual le valió un premio Nobel. Para complicar más las cosas entre ellos, Julia (Nathalie Emmanuel), la única hija de Cicero, se involucra románticamente con Catilina y la ex amante del arquitecto, Wow Platinum (Aubrey Plaza) se entromete con el futuro financiero de su familia.
Esta fábula, como los créditos nos la presentan, pareciera no tener más intención que reforzar y sostenerse en grandes efectos especiales y en la vanidad de autor; la grandiosidad con la que quiso desarrollarse no queda en nada más que en un par de imágenes bonitas. Los protagonistas no tienen química, los diálogos quieren sonar irreverentes y filosóficos, pero suenan vacíos y aburridos; quizás la única que destaca, muy a mi pesar, es Aubrey Plaza, quien no tiene problemas para dejarse llevar alrededor de interacciones y lugares tan incómodos como extraños.
Es una lástima por actores como Adam Driver, Giancarlo Esposito o Kathryn Hunter, quienes son de esos actores que siempre consiguen lucirse hasta en las películas más aburridos; en "Megalopolis" cada talento se va hundiendo más y más tras cada escena, a pesar de cada intento de salvar esta película. De nada sirven sus actuaciones cuando la historia crece hasta llegar a nada, a un decepcionante final que, luego de los créditos, nos recuerda que Francis Ford Coppola le dedicó esta película a su reciente fallecido esposa. Entiendo que sea un gesto emotivo, pero ni siquiera ese detalle me consiguió emocionar.
Creo que “Megalopolis” estaba destinada al fracaso desde un principio. Primero, si no pudiste hacer una película en treinta años, ya sea debido al dinero o a la falta de apoyo económico, el mensaje es claro; segundo, a pesar de que ninguna película está libre de alguna polémica, "Megalopolis" se rodeó de dos bastante clichés. Sinceramente, a estas alturas, ¿quién puede seguir trabajando con Shia LaBeouf? Su nombre, más que atraer curiosidad, sólo genera desprecio, pero, ¿a quién queremos engañar? Hollywood trabajará con pedófilos y abusadores antes de contratar a otro actor que sí valga la pena. Y si hablamos de acoso, las acciones por parte de Coppola hacia varias de las actrices durante el rodaje tampoco ayudó a la causa.
Pero, aun sin todas estas controversias, "Megalopolis" no habría podido salir a flote por sí misma; la vanidad y el ego de un director que nos dio un par de excelentes películas no son cualidades suficientes para crear otra buena película. Más que en los aspectos técnicos, lo mejor hubiese sido concentrarse en entregar una buena historia y unas buenas actuaciones antes de apostar todo el dinero en una farsa aburrida y pseudo filosófica.



0 comentarios