1001 Películas: Once Upon a Time in the West (1968)

by - lunes, octubre 11, 2021

 


“Imagina esto: la cámara muestra a un pistolero de la cintura hacia abajo, sacando su arma y disparándole a un niño que huye; la cámara sube hasta el rostro del pistolero y… es Henry Fonda”. Acostumbrado a interpretar siempre el papel de “el bueno de la película”, el actor Henry Fonda quedó bastante intrigado con la descripción del villano que el director Sergio Leone le ofrecía. Al mismo tiempo, Leone tampoco estaba muy convencido de dirigir otro western; tras el éxito de “The Good, the Bad and the Ugly”, el director estaba listo para dar vuelta la página y concentrarse en “Once Upon a Time in America”, pero Paramount Pictures le hizo una oferta que no pudo rechazar.

Luego de que el estudio le asegurara un buen presupuesto y la presencia de Henry Fonda, su actor favorito, entre el reparto, Sergio Leone comenzó a trabajar en el guión de “Once Upon a Time in the West”; junto a los mismísimos Darío Argento y Bernardo Bertolucci, Leone escribió una historia sobre los problemas que ocurren en una lejana ciudad del viejo Oeste llamada Flagstone, en especial después de la llegada de Jill McBain (Claudia Cardinale) y de un misterioso pistolero que se hace llamar Harmonica (Charles Bronson).

Las vidas de Jill y de Harmonica no tienen nada en común, excepto hasta el momento en que se cruzan con la maldad de Frank (Henry Fonda), líder de una banda de forajidos que siempre atemoriza a los habitantes de Flagstone. Jill es una prostituta que busca rehacer su vida con Brett McBain, un hombre que sueña con crear una estación de trenes dentro de su propiedad, pero apenas llega al pueblo, la flamante nueva señora McBain se entera que ha quedado viuda, ya que Frank ha asesinado tanto a su esposo como a la familia de este. Por otro lado, Harmonica llega al pueblo buscando venganza en contra de Frank y, desde el primer momento en que aparece en la estación de tren, debe enfrentar a los fieles súbditos del pistolero.

Frank no sólo debe enfrentar la amenaza del progreso, personificado en la llegada de la modernidad a través del nuevo sistema de ferrocarriles y en la figura de Jill, sino que también debe enfrentar el regreso de su pasado, a través de la representación de Harmonica. Además, a ambos justicieros también se les suma Cheyenne (Jason Robards), una nueva pieza de ajedrez que también se moverá en contra de Frank y ayudará a derrocar sus planes.

A lo largo del transcurso de tres horas, “Once Upon a Time in the West” nos muestra que la maldad de Frank no tiene límites, así como tampoco los esfuerzos que los protagonistas hacen con tal de que el villano obtenga su merecido. La extensa duración de la película fue criticada en su época, pero la historia no se siente un relato lento ni pesado; a pesar de las tres horas, “Once Upon a Time in the West” cuenta con la suficiente acción y con el suficiente suspenso como para mantener nuestra atención alerta todo el tiempo. Es más que interesante ver a Henry Fonda interpretando a un villano o ver a un personaje femenino como el de Jill McBain no dejarse intimidar por aquellos pistoleros del Viejo Oeste, a pesar de todas las normas del género en cuanto a personajes femeninos se trataba. El misterio acerca del verdadero nombre de Harmonica también es otro gran detalle, ya que cada vez que Frank le pregunta, el justiciero responde siempre con un nombre distinto; no es sólo hasta el final de la cinta que aprendemos el verdadero significado y los motivos de su venganza.

A pesar de las vagas críticas en su momento, “Once Upon a Time in the West” logró convertirse en un clásico del género western y en una gran influencia para otros directores como Martin Scorsese o Quentin Tarantino; es de esas películas que pasa la prueba del tiempo, cuya calidad no decae y cuyo estilo siempre estará vigente.

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