Al son de una de las varias hermosas melodÃas de Michel Legrand, una cierta nostalgia por el verano aparece en pantalla. Personalmente, el verano es mi estación del año menos preferida, pero la estimación hacia él podrÃa cambiar si también tuviera la oportunidad de pasar aquellos meses en una villa paradisÃaca, cerca de Saint Tropez, en compañÃa de Alain Delon o de Jane Birkin. Claramente, sentirÃa nostalgia también.
Jean-Paul Leroy (Alain Delon) y Marianne (Romy Schneider) son una pareja que disfruta las maravillas de aquella villa, dentro de una casona que unos amigos les han facilitado; ambos pasan los dÃas tomando sol y bañándose en una piscina tan exquisita que a nadie puede dejar indiferente. Los protagonistas tienen una quÃmica increÃble, lo que resulta en una relación ficticia tan apasionada como la que tuvieron en la vida real; Alain y Romy estuvieron juntos desde 1958 hasta 1963 y fueron buenos amigos hasta la prematura muerte de la actriz, en 1982.
Marianne y Jean-Paul reciben la inesperada visita de Harry Lannier (Maurice Ronet), un amigo en común, quien también habÃa sido pareja de Marianne un tiempo atrás. Harry, conocido cantante, trae consigo a Penelope (Jane Birkin), su tÃmida e inocente hija de dieciocho años. Marianne atiende con alegrÃa tanto a Harry como a su hija, sin embargo, es Jean-Paul quien siente algo de recelo hacia su amigo y hacia su presencia en la casona.
Desde un principio, se siente cierta tensión en el aire: Jean-Paul siente una mezcla de celos y admiración hacia Harry, pero no tiene ningún problema en observar detenidamente a Penelope; Marianne todavÃa recuerda con cariño a Harry, pero empieza a sentirse molesta al notar una distinta especie de incomodidad en Jean-Paul. Una investigación policial hará que la relación entre ambos sufra todavÃa más y que la absoluta dedicación que sentÃan por el otro comience a transformarse en desconfianza y temor.
El acercamiento ahora a la piscina ya no es uno pasional, sino que uno terrorÃfico; lo que comenzó como una erótica aventura pronto pasa a ser un thriller psicológico, uno en donde las miradas de deseo se convierten en miradas de interrogación. “La Piscine” es una pelÃcula intensa en cada uno de sus aspectos, desde el drama que desvela pasando por toda esa hermosa estética francesa que no podrÃa tener más idealizada.
Como a veces la vida imita al arte, es inevitable ponerse a pensar en el caso Markovic, caso que también involucró a Alain Delon. Una repentina muerte, un par de sospechosos, ninguna resolución.

