20102010sBenedict CumberbatchCine canadienseDavid StrathairnDirectorasLarysa KondrackiMonica BellucciPaula SchrammRachel WeiszRoxana ConduracheTest de BechdelVanessa Redgrave
The Whistleblower (2010)
Durante el año 1999, la oficial estadounidense Kathryn Bolkovac trabajaba para la empresa DynCorp, empresa que se dedicaba a contratar y capacitar a agentes de policía con el fin de enviarlos a Bosnia para que monitorearan ciertas actividades, ya que la situación del país europeo era bastante complicada durante aquella época. Mientras ayudaba en un caso de violencia doméstica, Kathryn terminó descubriendo una red de corrupción que traficaba adolescentes para prostituirlas, cuyos facilitadores eran nada menos que oficiales de la mismísima ONU.
Este caso inspiró a la directora Larysa Kondracki para filmar su primera película, “The Whistleblower”. La cineasta estaba al tanto de las realidades de esta pandemia de tráfico, ya que su madre provenía de Ucrania, pero ella no quería mostrar solamente la cruda realidad de las víctimas, sino que también la corrupción y el encubrimiento que rodean a este tipo de crímenes. La injusticia que Kathryn atestiguó era el enfoque que la directora necesitaba para poder desarrollar esta historia.
Kathryn, interpretada por Rachel Weisz, había aceptado aquel trabajo en Bosnia como un medio para poder ganar más dinero, ya que se encontraba en la mitad de una batalla por la custodia de su hija. Durante su primer caso de violencia doméstica, se da cuenta del sexismo, misoginia y xenofobia con los que se trata a las víctimas, pero logra conseguir justicia para Zlata, una mujer que había sido apuñalada por su marido. Tras el triunfo en este caso, Kathryn consigue un ascenso y pasa a ser la encargada de Asuntos de Género.
Es así como la agente conoce a Raya (Roxana Condurache) y a Irka (Rayisa Kondracki), dos adolescentes que habían sido vendidas por un pariente a traficantes, quienes las hacían pasar por meseras de un bar. La investigación de Kathryn descubre la realidad de lo que estaba pasando: muchas adolescentes estaban siendo vendidas y forzadas a trabajar como prostitutas, mientras eran maltratadas y obligadas a guardar silencio. La dedicación de Kathryn en el caso es inspiradora, pero también es desolador ver que, más allá de investigar, no es mucho lo que ella pueda hacer.
“The Whistleblower” no retrata no sólo el horror que tienen que vivir aquellas niñas, sino que también demuestra la injusticia frente a este crimen. Debido a que oficiales y hombres de alto rango dentro de la ONU están relacionados con esta red de tráfico, el encubrimiento se hace cada vez más imposible de combatir. Lo triste es que casos como este no son una novedad; están presentes en películas como “La Ciociara” o en noticias como las de este país, en donde aquellos que, supuestamente, son enviados a proteger y a regular, terminan cometiendo crímenes tan horribles como los de aquellos que empezaron cierto conflicto.
Tal corrupción deja una tremenda impotencia hacia el final de la película; es increíble que algunos poderosos sólo se crucen de brazos y los demás sólo tengamos que esperar algún milagro para que estos abusos algún día terminen. La pequeña esperanza que se siente es que cuando el sistema no funciona, siempre estará la prensa. Kathryn Bolkovac se encargó de contar su experiencia en lugares como la BBC y fue, de esa manera, que el mundo pudo enterarse de este específico tráfico en Bosnia.
Es desgarrador conocer casos como estos, pero al igual que muchas otras historias de abuso, también es necesario saber sobre ellos.


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