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Don't Look Up (2021)
Para comenzar un nuevo año de este blog, decidí estrenarlo con uno de los últimos lanzamientos de Netflix; “Don’t Look Up”, dirigida y escrita por Adam McKay, pareciera ser un estreno que se complementa a la perfección con el contexto de la sociedad durante estos últimos dos años; no es que relate las consecuencias de una pandemia per se, sino que la manera en que retrata la posibilidad del fin de la humanidad se siente bastante cercana y hasta realista.
“Don’t Look Up” cuenta la historia de los astrónomos Randall Mindy (Leonardo DiCaprio) y Kate Dibiasky (Jennifer Lawrence), quienes descubren la presencia de un meteorito gigante acercándose rápidamente a la Tierra, en donde impactaría con territorio chileno (como si ya no tuviésemos demasiada mala suerte en este lado del mundo). Los científicos deciden informar a la prensa y al gobierno de las malas noticias, pero nadie parece tomar en serio la próxima catástrofe; un programa muy estilo matinal decide bromear y el gobierno, por su parte, prefiere sacarle provecho a la situación e incluso prometer trabajos una vez que el meteorito impacte a la Tierra, una situación que suena bastante similar a la de otros gobiernos inoperantes que sólo se dedican a ofrecer trabajos de la nada.
Gracias a un elenco de primera, el cual incluye también a Meryl Streep, Cate Blanchett, Melanie Lynskey, Timothée Chalamet, Jonah Hill y Mark Rylance, “Don’t Look Up” se convierte en una irónica y divertida metáfora sobre la crisis climática, más allá de quedarse sólo en el género de las disaster movies, como otras cintas al estilo de “Armaggedon” o “Deep Impact”; mientras estas películas se concentran en los esfuerzos científicos y gubernamentales para detener la amenaza, “Don’t Look Up” nos muestra la realidad del juicio en redes sociales, del incontrolable pánico colectivo que puede llevar a tendencias negacionistas y del interés personal que sólo sientes los más poderosos a cargo. Teniendo en cuenta estas reacciones, la película también funciona como una metáfora de las consecuencias de una pandemia mundial, una que todavía no se resuelve y que a la mayoría le gusta olvidar.
A pesar de que “Don’t Look Up” no se equivoca al mostrar una realidad tan cercana, no consiguió hacerme empatizar con aquellos que sí mantuvieron la razón y la cordura durante el fin del mundo, sino que sólo me hizo sentir mucho más resentimiento contra los poderosos, el gobierno e, incluso, hacia aquellas celebridades que, teniéndolo todo para poder ayudar un poco más, sólo se dedicaron a grabar mensajes y canciones desde sus mansiones. Quizás se deba a que el tema todavía está en la palestra y todavía es algo sensible, o quizás se deba a que el humor de Adam McKay sólo divierte hasta cierto punto, pero “Don’t Look Up” ya pasó a convertirse en una película olvidable para mí.


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