Luego de la cancelación a Mel Gibson tras varias de sus actitudes racistas y misóginas, además de lo revelador que es notar aquellas mismas actitudes en varias películas luego de pasarlas bajo la lupa del feminismo, por ejemplo, provocaba mucha vergüenza decir que, en alguna época, disfrutaba viendo “What Women Want”.
Aquella película, en donde el personaje de Nick Marshall podía escuchar los pensamientos de cada mujer a su alrededor, era considerada divertida y hasta trasgresora, pero, para no detenerme en los cambios de percepción a través del tiempo, una versión de aquella historia en donde ahora una mujer pudiese escuchar lo que los hombres piensan, sonaba bastante más interesante, debido a nuestro contexto actual.
En “What Men Want”, el rol protagónico está a cargo de Taraji P. Henson, quien interpreta a Alison Davis, una trabajólica y exitosa representante deportiva que ha logrado avanzar en un ámbito exclusivamente masculino, pero que, de todos modos, se siente poco valorada. Para consolidar su lugar en el negocio, Alison deberá contratar a Jamal Barry (Shane Paul McGhie), la nueva joven promesa del básquetbol, trabajo que no será nada de fácil, ya que Jamal está a cargo de un padre (Tracy Morgan) bastante sobreprotector y misógino.
A diferencia del accidente eléctrico que Mel Gibson sufría en “What Women Want”, Alison sólo bebe de una extraña infusión que le da Sister (Erykah Badu), una excéntrica psíquica que conoce en una celebración con sus amigas. Y, al igual que Mel Gibson, Alison ahora puede escuchar cada pensamiento del género opuesto; al principio, le parece una maldición, pero luego aprende que este nuevo poder le servirá para poder a entrar a ese boys club del que siempre ha sido excluida.
Pudo haber sido algo más entretenida, pero “What Men Want” es, en su totalidad, una oportunidad perdida. La historia pudo haber abarcado muchos otros temas de diferencias de género que ahora, con todo este nuevo despertar feminista, podemos tratar con mucha más inteligencia y paridad. Alison pudo haber lidiado con el acoso laboral, con la igualdad de pago, con los comentarios sexistas hacia las compañeras de trabajo, pero no, aquel gran poder sólo servía para poder contratar a un buen cliente.
No puedo creer que una película con una protagonista exitosa y empoderada me haga extrañar a una película que tenía a un racista como protagonista.


