Las crÃticas a Wuthering Heights comenzaron desde el momento en que se anunció una nueva adaptación de la obra de Emily Brontë; después aparecieron las primeras fotos de las grabaciones y las crÃticas continuaron: que era una adaptación innecesaria, que Emerald Fennell no era la directora adecuada, que el casting de Margot Robbie y Jacob Elordi no pegaba para nada, que quizás serÃa otro tipo de adaptación y miles de comentarios y artÃculos casi todos los dÃas. Y estuve de acuerdo con todo.
Incluso antes del lanzamiento del tráiler, las imágenes de la pelÃcula no tenÃan ningún sentido, pero también es cierto que hay que esperar hasta ver una pelÃcula antes de caer solo en crÃticas negativas. Eso tampoco funcionó. Primero, si la directora hubiese elegido un “pelÃcula inspirada en…” antes de un “pelÃcula basada en…”, todos nos habrÃamos ahorrado el mal rato; Fennell explicó en entrevistas que quiso hacer la versión que ella imaginaba de Wuthering Heights cuando lo leÃa de adolescente y esa explicación me suena claramente a fan fiction. Si se hubiera atrevido a crear algo distinto, inspirada justamente en la historia de Brontë, quizás la pelÃcula habrÃa sido algo más entretenida y consistente.
Esta versión de Wuthering Heights tiene un par de cambios, como cualquier adaptación anterior en donde, por ejemplo, omiten la segunda parte del libro; acá, el personaje abusivo del hermano de Catherine (Margot Robbie) pasa a ser solamente el personaje de su padre, Isabella Linton (Alison Oliver) parece haber sufrido de una lobotomÃa y la relación entre Catherine y Heathcliff (Jacob Elordi) alcanza otros niveles. Entendible hasta ahÃ, pero la pelÃcula nos quiere dar una historia provocativa y sensual que nunca alcanza a entregar. Los cambios de tono a los que Emerald Fennell apuesta nunca se cumplen y culpo a la falta de quÃmica entre sus protagonistas, la cual también se ve mal influenciada por la diferencia de edad; sin querer discriminar por ese tema, pero la diferencia es demasiado notoria y también desencaja en caracterÃsticas como en la personalidad de Catherine, quien es una adolescente a veces malcriada, y es algo muy fuera de lugar ver actitudes asà por parte de una actriz de 35 años.
Volviendo al tono sensual que Fennell pretendÃa, este tampoco se explora, porque no hay nada provocativo, solo sugerente. La pelÃcula comienza con el ahorcamiento de un personaje y una visible erección que su cuerpo no puede controlar, como si esta escena quisiera establecer las pautas de lo que se viene… pero no queda en nada. Hay escenas un tanto explÃcitas, pero la más obvia no es ni siquiera entre los personajes principales, lo que tampoco tuvo sentido para mÃ. Por otro lado, el personaje de Isabella recae en una dinámica de dom-sub con Heathcliff, lo cual es una extraña decisión cuando la relación de ambos en el libro es una más de abuso; idealizar una relación asà no es ser controversial o demostrar que se puede ser provocativo, sino que recae hasta en la ignorancia.
Sin conseguir despertar ningún sentimiento de ¿fogosidad? como se pretendÃa, Wuthering Heights también falla en un detalle que no puedo dejar pasar: el casting. Ya es un tema la presencia de Margot Robbie como Catherine, por más que su actuación sea decente, pero Jacob Elordi tampoco pertenece en una historia en donde siempre se ha descrito a Heathcliff como un hombre que no era blanco; una decisión asà también es insensata cuando decides contratar a un actor de color para el personaje de Edgar Linton (Shazad Latif), a quien nos presentan como el obstáculo entre Heathcliff y Catherine; ¿debemos odiar o estar en contra del único personaje de color que impide que los dos protagonistas blancos estén juntos? Como dirÃa Tatianna, that was a choice.
Wuthering Heights quiso provocar, pero ni siquiera incomoda, solo se siente vergüenza ajena. PodrÃa destacar la música, la producción o el vestuario, pero todo eso se ve opacado por una historia que no tiene sentido y que se vuelve aburrida desde el momento en que tratan de construir algo entre los personajes principales. Por suerte, no perdà mi tiempo viéndola en el cine.

