Minority Report (2002)

by - viernes, agosto 27, 2021


Ya que las últimas adaptaciones de Philip K. Dick que he visto sólo han significado decepción, decidí arriesgar mi suerte con una tercera adaptación. “Minority Report”, película dirigida por Steven Spielberg, está basada en la historia del mismo nombre, escrita en 1956; como buen relato de K. Dick, la trama gira alrededor de una especie de tecnología próxima, además de la posibilidad de cambiar nuestro futuro.

John Anderton es el jefe de una organización llamada Precrimen, la cual está a cargo de predecir futuros crímenes y arrestar a los responsables antes de que cometan algún asesinato; quienes predicen estos hechos son tres mutantes, también conocidos como pre-cogs. Precrimen funciona a la perfección y evita muchos ataques, hasta el día en que los mutantes revelan una visión del mismísimo Anderton cometiendo un asesinato.

Spielberg se basó en esta trama y adaptó varios elementos, no para crear una historia mejor, sino que para crear algo igual de interesante que el cuento de Dick. En “Minority Report”, estrenada en 2002, John Anderton se transforma en Tom Cruise, un oficial de policía que vive atormentado debido a la desaparición de su pequeño hijo, hecho que también destruyó su matrimonio. Cuando John es acusado de asesinato, decide escapar de la autoridad y llevarse consigo a Agatha (Samantha Morton), la más poderosa de los tres pre-cogs.

Al igual que en el libro, John pide un informe de la minoría, el cual podría probar su inocencia; este informe es, básicamente, una visión distinta que alguno de los pre-cogs tiene, la cual se contrasta con las otras dos predicciones. John, entonces, se enfrenta a una paradoja: si comete asesinato, será arrestado, pero, si no lo hace, se demostrará que el sistema de Precrimen presenta fallas que podrían comprometer su continuidad. A diferencia de lo que pasa en el libro, la decisión que John Anderton toma en la película concluye con la destrucción del sistema de Precrimen, pero ambas obras juegan con la idea de un futuro alterable.

Es aquella disyuntiva, el detalle más interesante de “Minority Report” y la cualidad que, finalmente, me ayudó a disfrutar una historia de Philip K. Dick adaptada a la pantalla grande. Quizás Steven Spielberg también jugó a la paradoja de los futuros alterables y debatió entre hacer una adaptación fiel al libro y recibir los elogios de los fanáticos de la historia o hacer su propia adaptación, arriesgar a conseguir el odio de aquellos más críticos, pero también conseguir estrenar una muy buena película.

Quizás lo que necesitaba también era la mano de Spielberg para disfrutar una historia de Philip K. Dick.

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