Hora de clásicos. Quise ver una pelÃcula de Audrey Hepburn, porque no quiero quedarme en admirarla sólo porque era bonita ni tampoco quedarme sólo con su interpretación en “Breakfast at Tiffany’s”. Audrey Hepburn ganó el Oscar como Mejor Actriz por “Roman Holiday” y siempre me ha gustado ver las pelÃculas que le dan ese premio a actores y actrices.
Anna (Hepburn) es una joven princesa que se encuentra realizando una gira polÃtica por varias ciudades de Europa. Ha estado en lugares como Londres y ParÃs, para finalmente llegar a Roma. El itinerario de la princesa es, básicamente, asistir a reuniones con polÃticos, realizar obras sociales y presentarse en elegantes bailes. Anna está aburrida de tanta formalidad y de tanto protocolo; quiere dejar de lado las responsabilidades por un momento y sentirse como una joven normal que se encuentra de vacaciones. A las personas con privilegios les encanta quejarse de sus privilegios.
Finalmente, Anna se arma de valor y escapa del palacio romano en donde se está hospedando. Por fin es libre. Es asà como conoce a Joe Bradley (Gregory Peck), un periodista que no la reconoce y que decide ayudarla. Joe la lleva hasta su casa y Anna le agrada tanto que la ayudará a tener un dÃa de relajo, haciendo todo lo que ella siempre quiso hacer. Claro que a Joe se le sale lo periodista y planea escribir un gran artÃculo sobre Anna, una vez que se entera de la verdadera identidad de la joven.
“Roman Holiday” es una pelÃcula adorable, divertida y tierna, tres palabras que también son muy utilizadas para describir a Audrey Hepburn. Siguiendo esa idea, podrÃa también decir que la pelÃcula es elegante y preciosa. Siempre es un agrado recorrer una ciudad tan imponente como Roma a través de las pelÃculas. Lo único que me dejó pensando, sin desmerecer a nadie, es que Audrey de verdad ganó un Oscar por esta pelÃcula; en general, las comedias románticas no tienen a llevarse muchas estatuillas, por lo que fue una sorpresa darme cuenta del género de pelÃcula que estaba viendo.


