'801987Alex WinterBilly WirthCine estadounidenseCorey FeldmanCorey HaimDianne WiestEdward HerrmannJami GertzJamison NewlanderJason PatricJoel SchumacherKiefer SutherlandTerror
The Lost Boys (1987)
Michael (Jason Patric) y Sam (Corey Haim) son dos hermanos que llegan a vivir a la ciudad de Santa Carla, en California, ya que sus padres se acaban de divorciar. El lugar parece ser una típica bahía californiana, llena de personas y panoramas, pero también existen muchos letreros de personas desaparecidas.
Pronto la familia comienza a adaptarse. La madre de los protagonistas, Lucy (Dianne Wiest) consigue trabajo en una tienda de videos, de la cual Max (Edward Hermann) es el dueño. Sam conoce a dos hermanos en una tienda de comics, Edgar (Corey Feldman) y Alan Frog (Jamison Newlander), quienes le advierten cómo protegerse de supuestas presencias vampíricas que rodean Santa Carla.
Al mismo tiempo, Michael se enamora de Star (Jami Gertz), una hermosa joven que es novia de David (Kiefer Sutherland), el líder de una pandilla de motociclistas; al ver el aspecto de David, nadie puede culpar a Star. David invita a Michael a unirse al grupo y este bebe lo que le sirven, a pesar de las advertencias de Star. A la mañana siguiente, Michael experimenta raros síntomas que sólo Sam puede deducir: su hermano se está convirtiendo en un vampiro.
Toda la reputación que rodea a “The Lost Boys” habla de lo interesante y terrorífica que era para la época, que también era un gran ejemplo del género de los vampiros y que Kiefer Sutherland actuaba tan bien como siempre, pero el hecho de que la película tuviera sus momentos de humor y aventura realmente me sorprendió. Además de retratar a los vampiros como las estrellas de rock que, probablemente, son dentro del mundo de los monstruos fantásticos, “The Lost Boys” también es muy, muy entretenida; es de esas películas adolescentes ochenteras que siempre vale la pena ver.


0 comentarios