2010s2016Cine estadounidenseDamien ChazelleEmma StoneJ.K. SimmonsJohn LegendMusicalRosemarie DewittRyan GoslingTemporada de premios
La La Land (2016)
Generalmente, durante la temporada de premios, siempre aparece una película decidida a llevarse cada premio de cada categoría en cada entrega; en la mayoría de los casos, esa película suele ser un musical. A pesar de no tener problemas con los musicales, sí molesta no ver algo de verdadera competencia durante las ceremonias de premios y, lo más probable, es que este vaya a ser el caso con “La La Land”, película dirigida por Damien Chazelle, el mismo a cargo de "Whiplash".
Recuerdo que una amiga comparó "La La Land" a un "acto masturbatorio de Hollywood”, pero dejando los prejuicios de lado, la película no es para nada detestable. “La La Land” cuenta la historia de Mia Dolan (Emma Stone), una joven que sueña con convertirse en una aclamada actriz de cine, y la de Sebastian Wilder (Ryan Gosling), un músico que sueña con abrir un club de jazz, ya que quiere ayudar a volver a popularizar aquel estilo de música. Luego de varios encuentros al azar, Mia y Sebastian se enamoran y se apoyan entre sí para que el otro pueda cumplir, lo que parece, su imposible anhelo.
La historia se va desarrollando entre melodías de jazz, escenas musicales, vestuarios perfectos, audiciones y muchas menciones a aquellos musicales de antaño que fueron parte de alguna época dorada de Hollywood. El primer número musical se siente algo incómodo, pero luego de unos segundos, es imposible no contagiarse de toda esa alegría y de todos esos colores; pero, así como también "La La Land" está llena de momentos felices, también tiene una secuencia final capaz de llegar a lo más profundo del corazón.
Emma Stone y Ryan Gosling son perfectos en cada uno de sus papeles; Gosling confirma que es tan talentoso que es capaz de pasar por todos los géneros de cine sin mayor problema. Stone brilla como aquella aspirante a actriz que, cansada de audición tras audición, decide tomar cartas en el asunto y asegurar el curso de su carrera; se destaca mucho, sobre todo, durante aquella escena donde canta sola y a oscuras frente a la cámara, demostrando también su talento y sensibilidad.
Más que un acto masturbatorio, "La La Land" es una oda a Hollywood, a aquellos musicales tan hermosos, a los fanáticos de este género y a los fanáticos del jazz, así como también un homenaje a aquellos que tienen sueños que parecen imposibles y a aquellos valientes que se atreven a hacerlos realidad.


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