Elsa (Idina Menzel) y Anna (Kristen Bell) son dos hermanas que viven en el reino de Arendelle; son muy unidas y pasan mucho tiempo juntas, pero sus padres deciden distanciarlas a causa del poder mágico de Elsa. Su poder consiste en controlar el hielo, puede crear nieve y ventiscas y todo lo que tenga relación con el frÃo. Mientras juegan, Elsa lastima sin intención a Anna y, desde ese momento, sus padres aÃslan a Elsa del mundo, pero sólo hasta que aprenda a controlar sus poderes.
Cuando, trágicamente, los padres de Elsa y Anna mueren, Elsa se encierra mucho más dentro de su pequeño mundo, mientras que Anna crece con la idea de que su hermana mayor no la quiere. Una vez que Elsa cumple dieciocho años, Arendelle se prepara para su ceremonia de coronación y Anna es la más feliz, ya que por fin verá el castillo lleno de invitados, comida, luces y música. La alegrÃa no dura mucho, ya que Anna enfrenta a Elsa y la molestia de la nueva reina sólo saca a relucir sus poderes mágicos, poderes que nadie conocÃa. Elsa huye, pero Anna está decidida a encontrarla y recibe la ayuda de Kristoff (Jonathan Groff), un reno llamado Sven y un muñeco de nieve llamado Olaf (Josh Gad), para buscar a Elsa y pedirle que traiga de vuelta el verano.
Primero que todo, es inevitable tener ganas de salir al frÃo y cantar "Let it Go" después de ver "Frozen". En segundo lugar, hay aplaudir el esfuerzo de Disney de hacer una pelÃcula que no se trate de la tÃpica historia de la princesa que se enamora de un prÃncipe; es casi un alivio que "Frozen" cuente una historia de amor entre dos hermanas y que los intereses románticos pasen a segundo plano. Si las niñas de la próxima generación consideran a Elsa como una de sus heroÃnas, seguiremos andando por el buen camino. No tiene nada de malo querer ser una princesa, pero nuestras prioridades no siempre tienen que girar alrededor del amor romántico.

