En 1935, en la ciudad de Louisiana, existÃa un grupo de policÃas que estaba a cargo de cuidar a aquellos presidiarios que eran condenados a muerte; especÃficamente, a aquellos que condenaban a morir en la silla eléctrica. Paul Edgecomb (Tom Hanks), Brutus Howell (David Morse), Harry Terwilliger (Jeffrey DeMunn) y Dean Stanton (Barry Pepper) son oficiales que hacen su mejor esfuerzo para darles un par de últimos dÃas decentes a sus reos, pero deben trabajar también con Percy Wetmore (Doug Hutchison), aquel tÃpico pariente de alguna autoridad, quien resulta ser un completo incompetente.
Cierto dÃa, aparece John Coffey (Michael Clarke Duncan) en esta cárcel, quien fue sentenciado por haber secuestrado, violado y asesinado a dos pequeñas hermanas. Desde el momento en que llega, los policÃas se dan cuenta de que John es distinto a los demás; no sólo debido a su inocente personalidad, sino que también debido al hecho de que, aparentemente, John es capaz de realizar milagros. Paul lo comprueba cuando John sana su infección urinaria y los demás lo notan cuando John revive a Mr. Jingles, la rata mascota de Eduard Delacroix (Michael Jeter), otro presidiario.
Las sorprendentes hazañas de John se dan a la par con la crueldad e ineptitud de Percy, además de la llegada de Wild Billy (Sam Rockwell), un criminal psicópata y violento que ataca a los oficiales y no teme en expresar su racismo en contra de John. Al mismo tiempo que lidian con la situación de Percy, el grupo de policÃas también se ve en conflicto frente a la ejecución de John, en una historia que debe ser una de las más emotivas que Stephen King ha escrito.

