Space Jam: A New Legacy (2021)

by - jueves, julio 29, 2021


Durante la década del noventa, el basketball estuvo mucho tiempo en la palestra gracias a la figura de Michael Jordan; ya fuese por su increíble talento o por su decisión de incursionar en el golf, Jordan siempre hacía noticia y era una figura muy rentable. Quizás no fue sorpresa para nadie que apareciera en una película; “Space Jam” fue todo un éxito y fue la primera película que vi en el cine, marcando para siempre ese recuerdo en mi vida. 

“Space Jam” es una película muy entretenida, una que juega con la animación de los clásicos Looney Tunes y que, para varios de los que crecimos en aquella época, todavía es una película icónica. Lamentablemente, su sucesora, “Space Jam: A New Legacy”, está muy lejos de pasar a la historia de una manera tan buena como lo hizo la primera entrega.

En esta versión, el basquetbolista encargado de liderar la cinta es LeBron James. Al igual que Michael Jordan, LeBron también tiene una familia ficticia que se asemeja a su familia real, en donde destaca el personaje de Dom (Cedric Joe), su segundo hijo, creador de un videojuego inspirado en el deporte familiar. El conflicto entre ellos es que LeBron quiere que su hijo siga sus pasos, pero Dom tiene ideas distintas sobre su futuro. Aquel conflicto de los diferentes sueños entre padre e hijo (“This is your dream!”, “No, dad, it’s your dream”) ha sido utilizado hasta el cansancio; ¿seis guionistas y nadie pudo pensar en otra cosa?

Durante una visita a los estudios de Warner Bros., LeBron y Dom son secuestrados por un malvado algoritmo, llamado Al-G Rhythm (Don Cheadle). Para recuperar a su hijo y volver al mundo real, LeBron debe reunir a un equipo de dibujos animados y vencer al equipo del algoritmo. Si esta trama suena algo ridícula, es porque lo es; incluso para una película de este género y estilo, la historia principal no es lo suficientemente interesante.

Como si la historia no fuese lo único malo, “Space Jam: A New Legacy” se presenta como una propaganda de Warner Bros., en donde la gracia de los Looney Tunes pasa a segundo plano y las escenas se llenan de personajes de los que la empresa es dueña: "Game of Thrones", Harry Potter, Mad Max, "Casablanca", Pennywise; en lugar de disfrutar estas especies de cameos, cada aparición se vuelve insoportable.

Las actuaciones tampoco contribuyen mucho. A pesar de que LeBron James supo destacarse en “Trainwreck”, película en donde también se interpretó a sí mismo, en “Space Jam” no logra lucirse en ninguna escena. Por otro lado, tanto el personaje como la actuación de Don Cheadle son dignos de vergüenza ajena. La película tampoco es graciosa cuando intenta serlo y, en lugar de sacarle partido a los Looney Tunes, decide ocupar más tiempo en la relación padre e hijo con ese típico tono familiar sacado de otra gran empresa: Disney.

Por último, “Space Jam: A New Legacy” no se preocupa ni siquiera de darle un espacio al basketball. Los personajes podrían haber jugado fútbol o tenis y hubiese dado, absolutamente, lo mismo, cuando lo divertido de ver “Space Jam” en los años noventa era, básicamente, ver a Michael Jordan mostrando su talento junto a Bugs Bunny. Remember fun?

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