Good Bye, Lenin! (2003)

by - miércoles, mayo 08, 2013

 


No tengo muchos conocimientos de cine alemán, pero sí conozco a Daniel Brühl. Ojalá pudiera decir que lo conozco en persona, pero no; lo vine a conocer cuando vi “Inglourious Basterds”. Me enamoré rápidamente de esa película y de todo lo que tuviera que ver con ella. Cuando estaba haciendo 365mm, vi un par de películas más en las que aparecía Daniel, porque su conocimiento de cuatro idiomas logró conquistarme. Cada vez que leía algo sobre él, el nombre de “Good Bye, Lenin!” aparecía siempre; de hecho, Tarantino lo contrató luego de ver esta película. 

Alex Kerner es un joven alemán que crece en la época de la división entre la Alemania Occidental y la Oriental. Él, su madre y su hermana mayor viven en este último lado, mientras que su padre prefiere huir occidente. La madre de Alex, Christiane (Katrin Saß), es una mujer activa, fanática de la política y de sus ideas socialistas, pero cierto día, la mujer sufre un ataque cardíaco durante una manifestación y queda en estado de coma.

Tras ocho meses en ese estado, Christiane finalmente despierta, pero todo en su querida Alemania Oriental ha cambiado desde la conquista del capitalismo; es más, ya ni siquiera existe luego de la caída del muro de Berlín. El doctor le dice a Alex que el más mínimo disturbio podría conseguir que su madre volviera a caer un coma, por lo que el joven decide tomar una drástica decisión: mantendrá la historia de Alemania tal y como estaba justo en el momento en que su madre había sufrido el ataque cardíaco.

Es así como Alex comienza una intensa campaña para volver al pasado: busca todas las marcas antiguas de comida, le dice a todos los cercanos que hablen con su madre como si nada hubiese pasado en Alemania, le explica a su madre que la gente que “viene llegando a su lado del país” son refugiados y gracias a un amigo fanático del cine, Alex consigue hacer falsos videos sobre las noticias de aquel momento, todo con tal de que su madre no sufriera al ver que Alemania Oriental ya no existía.

Antes de sentarse a ver esta película, hay que repasar un poco de la historia de Alemania, pero una cosa es leer y otra cosa muy distinta es ver todos los cambios que tuvieron que aceptar los alemanes; imposible no sentir empatía. La narración de “Good Bye, Lenin!” está bastante bien organizada como para entender aquella parte de la historia; nada de enredos y muy ágil.

Pasando al lado de los personajes, podríamos dar hasta la vida por Alex. Hizo demasiados sacrificios por su familia y por mantener la sanidad de su mamá en un momento tan crítico; la actuación de Daniel Brühl es demasiado convincente. Él es maravilloso y ahora sí se entiende por qué todos nombran esta película cuando se trata de este actor. El resto de los personajes lo acompaña bien, sobre todo Christiane y hasta su insoportable hermana, pero hay algunos que me parecieron estar de más, como el personaje de Lara.

Quizás no sepa mucho sobre cine alemán, pero sí sé sobre aquel momento en que una película me conquista tan sólo a los diez minutos de historia y “Good Bye, Lenin!” es una de esas películas. Si les gusta la historia y también Daniel Brühl, amarán esta cinta tanto como yo.

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