Purple Rain (1984)

by - jueves, enero 01, 2015


Escuchar la música de Prince es casi una experiencia religiosa. Ver su película… no sé si tanto. Verlo cantar en su película, en cambio, oh sí. No muchos cantantes son buenos actores, por lo que recurren a su talento innato. Lo bueno de Prince es que es el tipo más seguro en la faz de la Tierra.

“Purple Rain” me parecía una especie de soundtrack hecho para una película de James Bond, pero es todo lo contrario. Prince interpreta a The Kid, un joven músico increíblemente talentoso, quien peca de egocéntrico y egoísta. Su mundo sólo se trata cantar y escribir canciones y ni siquiera presta atención a las colaboraciones que las coristas de su banda quieren hacer. The Kid también viene de un hogar muy disfuncional y violento; debido a eso, la música es su escape de la realidad.

The Kid y su banda tocan en un bar llamado First Avenue, en donde compiten con el grupo de Morris E. Day. Cierto día, aparece una nueva aspirante a estrella; su nombre es Apollonia (Apollonia Kotero) y no hay duda de la atracción entre ella y The Kid. Apollonia empieza a salir con él, pero el músico copia algunas de las malas costumbres de su padre y las cosas se ponen algo violentas. Entre tanto problema con sus padres, con su novia y con sus amigos de banda, The Kid se va quedando solo, hasta que se da cuenta que la única solución a su problema es él mismo.

“Purple Rain” es de esas películas que deben ser vistas sólo por fanáticos. O por quienes quieran comenzar a escuchar la música de Prince. O quienes disfruten los musicales. El punto es que puedan concentrarse mucho más en las canciones que en las actuaciones, porque hay varias que dejan harto que desear. Se perdonan, ya que, a estas alturas, "Purple Rain" es considerada una película de culto y, además, el soundtrack nos hace olvidar todo y nos hace sentir que las canciones perfectas sí existen.

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