'901001 películas1997Alejandro AmenábarChete LeraCine españolEduardo NoriegaFele MartínezNajwa NimriPenélope CruzThriller
1001 películas: Abre los Ojos (1997)
“Tesis”, la ópera prima de Alejandro Amenábar, director español nacido en Chile, es una de esas películas que te deja pensando varios días en lo que acabas de ver. No sólo tiene una trama interesante, si no que aprender que existe esa cultura de las películas snuff es chocante. A Amenábar le fue tan bien luego del estreno que su segunda película, “Abre los Ojos”, hasta consiguió el trato estadounidense mencionado en la entrada anterior: un remake llamado “Vanilla Sky”, dirigido por Cameron Crowe, que en alguna época me gustó. La moraleja es que, si Hollywood hace un remake de una película extranjera, el original entonces es mil veces mejor.
En “Abre los Ojos”, Amenábar nos presenta la historia de César (Eduardo Noriega), un tipo de veinticinco años, lo bastante atractivo y exitoso como para poder vivir la gran vida. César tiene un departamento de lujo, mucho dinero y una mujer distinta cada noche; de hecho, el no pasar más de dos noches con la misma persona es parte de su sello personal. Su última conquista, Nuria (Najwa Nimri), no entiende este último detalle e insiste en reconquistarlo. César también tiene un mejor amigo, Pelayo (Fele Martinez), quien le presenta a Sofía (Penélope Cruz); apenas la ve, César cae rendido a sus pies.
Tanto él como Pelayo piensan que Sofía puede convertirse en la mujer de sus vidas, pero César todavía tiene a Nuria persiguiéndolo y, tras una inocente noche en casa de Sofía, Nuria lo invita a dar un inocente paseo en auto. Este paseo no es como cualquier otro, ya que Nuria aprovecha la ocasión para provocar un accidente, el cual termina con su vida y deja el rostro de César completamente desfigurado. El joven, entonces, debe a comenzar a lidiar con todo lo que eso significa: operaciones, risas y miradas cuando sale a la calle, además de la lejanía de Sofía.
Desde el principio, "Abre los Ojos" nos muestra al personaje de César encerrado en un psiquiátrico penitenciario, donde su único contacto es con un psicólogo llamado Antonio (Chete Lera). Antonio está allí para tratar de entender qué fue lo qué pasó por la mente de César al momento de cometer un asesinato. No sabemos cuándo pasó ni quién fue la víctima, por lo que el relato de César, a modo de flashbacks, nos va dando más pistas acerca de su crimen. Hay sospechas tanto de conspiración como de crisis nerviosa, las que parecen llevarnos a una conclusión interesante, pero, para ser bastante honesta, no es así.
Aprecio mucho el suspenso, el thriller, el “¡descubra al asesino!”, sobre todo cuando la respuesta es una totalmente inesperada, pero cuando el clímax de la película reduce la trama a que todo lo que ocurrió fue, simplemente, un sueño… se siente como un final flojo, como un cierre rápido y bastante fácil. Quizás habría sido mucho más entretenido haber visto un final donde todo hubiese sido un plan de sus socios (como César repite un par de veces) o incluso de sus amigos; teniendo en cuenta que el personaje de Sofía era una actriz, no habría sido una mala jugada.
Una nueva moraleja para recordar: no crear expectativas al momento de ver la original después de haber visto el remake.


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