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Palm Springs (2020)
Cuando se trata de películas que juegan con el concepto del tiempo en forma de loop infinito, es imposible no recordar a “Groundhog Day”, aquella historia en donde Bill Murray sufría la tortura de repetir el día de la Marmota una y otra y otra vez. El personaje de Phil estaba condenado a vivir la misma rutina sin que el resto de las personas alrededor siquiera notara que algo extraño estaba pasando, pero, ¿qué podría pasar si más de una persona estuviera también condenada a algún loop infinito?
“Palm Springs”, precisamente, cuenta la historia de dos desconocidos que terminan enredados en una misma realidad alternativa durante una boda celebrada en un resorte cerca del desierto. Por un lado, tenemos a Nyles (Andy Samberg), quien es el primero en darnos pistas sobre el lugar en el que se encuentra; Nyles ya está bastante resignado a repetir siempre el mismo día, el nueve de noviembre, por lo que se comporta de manera idiota e irresponsable, sin pensar en las consecuencias de las pequeñas ridiculeces que hace, porque, claro, no habrá consecuencia alguna al día siguiente.
Por otro lado, tenemos a Sarah (Cristin Milioti), la hermana mayor de la novia y una especie de oveja negra dentro del retrato familiar perfecto. Sarah termina en el loop tras seguir a Nyles hasta una cueva, en donde unas luces los llevan de regreso al comienzo del día recién vivido. En un principio, Sarah reacciona como todos reaccionaríamos frente a esta situación y sólo quiere escapar de allí. Intento tras intento, incluyendo suicidios sin mayor resultado, Sarah entiende que no es tan simple volver a la realidad y, resignada, comienza a disfrutar de las infinitas posibilidades que el nueve de noviembre le ofrece.
Junto a Nyles, Sarah disfruta, sin ataduras, el resorte de Palm Springs: pasan horas en la piscina, beben toda la cerveza que quieran, estrenan una rutina de baile y celebran el cumpleaños número un millón de Nyles. Pese a toda la diversión que vivir sin consecuencias puede traer, Sarah no puede ignorar las malas decisiones que continúa tomando y, tras una pelea con Nyles, la joven decide seguir intentando volver a la realidad mientras que él sigue pensando que es mejor quedarse en el loop para siempre.
Este es el mayor conflicto entre los ambos personajes. Mientras Sarah intenta hacer algo nuevo y enmendar su último gran error, Nyles cree que volver a la realidad no tiene sentido. Este estancamiento en el tiempo tiene mucha similitud con los sentimientos que hemos experimentando desde que empezó la cuarentena: algunas personas están desesperadas esperando el término del encierro, mientras que otros estamos más cómodos dentro de una rutina que podemos controlar, de cierta manera. Existen distintas realidades, por supuesto, pero los sentimientos son parecidos.
La diferencia es que al menos Sarah podía hacer salgo para terminar con su rutina infinita; salir dependía de ella, en cambio nuestro loop infinito está muy lejos de depender de nosotros.

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