The Great Dictator (1940)

by - lunes, septiembre 07, 2015


Cuando “Triumph of the Will” se estrenó en el Museum of Modern Art de Nueva York, Charlie Chaplin se rió a carcajadas de la película dirigida por Leni Riefenstahl, aquella nazi ferviente que fue una de las piezas claves dentro de las películas de propaganda alemana de la época. Junto con esta fuente de inspiración y las cada vez más constantes noticias sobre aquel nuevo personaje llamado Adolf Hitler, Charlie decidió crear su propia parodia.

“The Great Dictator” no era la primera sátira que se burlaba de Hitler, ya que Los Tres Chiflados ya lo habían hecho en “You Nazty Spy!”, por ejemplo, pero la película de Chaplin fue la más popular hasta ese momento. La historia se trata de un barbero judío (interpretado por el mismo Chaplin), quien vive en un país llamado Tomainia, lugar en donde Adenoid Hynkel (también Chaplin), un malvado dictador, ha llegado al poder.

El barbero está enamorado de Hannah (Paulette Goddard), con quien trata de luchar en contra de los militares de Tomainia; por suerte, el barbero tiene un amigo llamado Schultz (Reginald Gardiner), quien lo ayuda de librarse de varias, pero con quien, de todas formas, termina en un campo de concentración. La única manera de salvarse es fingir ser Hynkel y dar uno de los mejores discursos que podremos ver en alguna película, un discurso que debería enseñarse en cada clase de Historia, uno que cada líder en este planeta debería saber de memoria.

Además de lo impresionante que aquel discurso es, es impresionante también que una película como “The Great Dictator” haya podido ver la luz en aquella época, los primeros años de la Segunda Guerra Mundial; fue todo un éxito, pero también estuvo estrictamente prohibida. Debido a aquel mérito, también es una película que debe verse sí o sí; no importa si el mundo piensa que algo como el régimen nazi jamás volverá a pasar, ya que nunca está de más recordar nuestros peores crímenes para no volver a cometerlos.

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