La expectativa por la nueva entrega de la saga “Scream” era bastante alta; a pesar de que el género slasher pueda estar desgastado y ya todos podamos adivinar quién será la primera vÃctima o quién será el asesino, nadie puede negar que lo que hizo Wes Craven en la década de los noventa fue, a su manera, novedoso y demasiado entretenido. Tras su muerte del director en 2015, asumà que cualquier otra secuela de la saga se irÃa con él, pero siempre existirá contenido que Hollywood no se cansará de exprimir hasta el cansancio.
No hay quinta sin cuarta, asà que era necesario actualizar el progreso en cuanto a entregas vistas se trata. La cuarta parte de “Scream”, también escrita como “Scre4m”, está ambientada quince años después de la masacre de Woodsboro, masacre que nos entregó a Sidney (Neve Campbell), Gale (Courteney Cox) y Dewey (David Arquette) como los rostros reconocibles de aquel horrible suceso. Nuestros protagonistas ahora disfrutan de una especie de paz que no habÃan vivido en años; Sidney es una aclamada escritora, mientras que Gale y Dewey, ya unidos en matrimonio, continúan viviendo en Woodsboro. Pero la imagen de Ghostface nunca se dignará a vivir en el anonimato y decide volver a atacar; esta vez, asesina a un par de estudiantes que unen a los personajes de siempre con los protagonistas de una nueva generación.
“Scre4m” nos presenta a Jill (Emma Roberts), la prima pequeña de Sidney, y a sus distintos compañeros de colegio, cada uno cumpliendo con un rol inmediatamente reconocible, debiendo también suplir los roles de las entregas anteriores. Kirby (Hayden Panettiere), por ejemplo, es una fanática del cine de terror, detalle que la hace sobresalir como el Randy Meeks de esta nueva generación y no como la clásica vÃctima rubia que tantas veces hemos visto. Kirby no es la única fanática de las pelÃculas de horror y de sus reglas, ya que también tenemos a Charlie (Rory Culkin) y a Robbie (Erik Knudsen), quienes realizan una presentación quizás digna de Randy. Y, como el infaltable sospechoso número uno, tenemos a Trevor (Nico Tortorella), el ex novio de Jill. Los personajes de siempre, más que sólo involucrarse en la trama, se convierten en una especie de observadores, quienes guÃan y ayudan a los nuevos personajes a entender la manera en que Ghostface ataca, pero la verdad es que estos adolescentes ya saben de memoria las instrucciones de las pelÃculas de terror, por lo que el asesino en cuestión deberá ser más inteligente.
La pelÃcula comienza de una manera bastante didáctica, entregándonos un par de prólogos con interesantes cameos que logran encender el ritmo de la trama, pero, a medida que la historia avanza, son muchas más entretenidas las menciones a versiones anteriores o las apariciones de sus clásicos easter eggs que la resolución del conflicto en sÃ. Es comprensible que sea difÃcil orquestar una idea original en una cuarta entrega, pero no siempre es necesario recurrir a la originalidad; podrÃamos contar la misma historia de manera distinta una y otra vez y seguirÃa siendo interesante, pero lo lamentable es que “Scre4m” tiene pocos elementos destacables.
La historia tiene varios momentos predecibles, pero un par de actuaciones rescatables, como la de Emma Roberts, por ejemplo, que no dejó de sorprenderme. La pelÃcula, de todos modos, cumple con las expectativas y podrÃa arriesgarme a decir que me pareció mucho mejor que la tercera entrega, pero nunca podrÃa causar el mismo efecto que nos dio aquella primera versión de 1996; ni siquiera suena la ya clásica canción de Nick Cave, ese era un detalle que no podÃa faltar. Como bien dice Sidney en una escena: “No te metas con la original”.


