'901001 películas1998Ben ShenkmanCine estadounidenseDarren AronofskyKristyn Mae-Anne LaoMark MargolisPamela HartSamia ShoaibSean GulletteThriller
1001 películas: Pi (1998)
Recuerdo que en la época en que “Memento” estaba en boca de todos, también se hablaba mucho de "Pi". Leía comentarios acerca del parecido entre ambas películas y las personas decían que si veías una, tenías que ver la otra. Yo me tomé mi tiempo para ver “Memento” y también lo hice con “Pi”; en general, prefiero mantenerme algo alejada de películas de este tono o que, de alguna forma, involucren algo de matemáticas dentro de la trama.
La historia comienza mostrándonos a Max Cohen (Sean Gullette) dentro de su departamento; Max es un matemático que cree firmemente en la idea de que todas las cosas en este mundo están relacionadas con los números. Max es seco para aquellas operaciones matemáticas, pero sufre de serios dolores de cabeza que a veces interrumpen su trabajo; para empeorar el panorama, Max también sufre de paranoia, alucinaciones, fobia social y ansiedad.
Gracias a algunos de sus cálculos, Max da con un número de 216 dígitos, el cual puede ayudar a los trabajadores de la bolsa de valores, por lo que estos buscan al matemático tratando que él les de la cifra. Al mismo tiempo, Max conoce a Lenny (Ben Shenkman), un judío que le explica que incluso el Torá está relacionado con los números. Lo que Max no sospecha es que los judíos también necesitan el número de 216 dígitos; quieren esa cifra para poder revelar un gran secreto sobre su religión.
Aquella es la trama de la película que pude entender. Todavía estoy pensando en cuáles escenas eran las reales, cuáles eran alucinaciones de Max (¿el cerebro, la marca en la cabeza, el fotógrafo, el tipo con la sangre en la mano? What?) y qué estaba pasando durante película. Se sabe que a Darren Aronofsky, el director, le gusta hacer cine que quizás se escape de la norma, pero con "Pi" exageró. La cinta, más que recordarme a “Memento”, me hizo pensar mucho en “Following”, la primera película de Christopher Nolan.
Ambas obras fueron grabadas en blanco y negro, las dos tienen todo ese aire misterioso, las dos cuentan con protagonistas que presentan traumas, entre otros parecidos; “Following” es más fácil de entender, por su parte. Quizás tendría que ver “Pi” un par de veces más, pero lo más probable es que me ofrezca 216 respuestas distintas cada vez que la vea.


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