2010s2013Cine francésCyril RoyDramaEd SpearEmily Alyn LindGaspar NoéMasato TannoNathaniel BrownOlly AlexanderPaz de la Huerta
Enter the Void (2009)
Existen películas que tienen una fama gigantesca de ser completamente traumáticas. Alguien que las haya visto te dirá que te prepares mentalmente para la próxima experiencia y lees cosas como que el público en el cine no resistió y tuvo que salir de la sala a vomitar o tuvieron que sacarlo luego de desmayarse. “Enter the Void” es una de esas películas.
La historia comienza mostrando a Oscar (Nathaniel Brown) y a Linda (Paz de la Huerta), ambos hermanos, mientras tienen una conversación en el balcón de su departamento. La película está contada desde el punto de vista de Oscar; nosotros nos transformamos en sus propios ojos y observamos todo lo que está pasando como si estuviéramos dentro de su cabeza. Oscar debe salir a encontrarse con Victor (Olly Alexander), para intercambiar drogas. Oscar sale en compañía de su amigo Alex (Cyril Roy) hasta el club The Void, pero él decide esperarlo afuera. Dentro del lugar, nos enteramos de que todo era una trampa: la policía llega buscando a Oscar y le disparan.
Desde el momento de la muerte de Oscar, podemos ver cómo su espíritu deja su cuerpo y será este espíritu quien nos guíe durante el resto de la película. Aquella escena recuerda mucho a la ya famosa escena de “2001: A Space Odyssey”; hay algo que te obliga a observar todas esas luces hermosas a tu alrededor, pero no puedes mirarlas tan fijamente, porque todo es casi enceguecedor. Una vez que el alma de Oscar está completamente fuera de su cuerpo, el espíritu comienza a viajar por varios de los lugares importantes dentro de su vida.
Al mismo tiempo, también vemos los sucesos tras su muerte: Alex tiene que escapar de la policía, Linda se entera de la noticia, Victor llegando a su departamento, Linda continuando con su trabajo, entre otras cosas. Y, como si eso no fuese suficiente información, el espíritu de Oscar también comienza a recordar varios capítulos importantes y traumáticos de su vida; como dicen por ahí: toda su vida pasa por delante de sus ojos.
“Enter the Void” es toda una experiencia; es como si, antes de verla, algunos alucinógenos hubieran estado involucrados en la rutina. Es una película que se enfoca mucho en el aspecto visual, tanto que apenas hay diálogo, pero eso no resulta ser un problema. Las imágenes son espectaculares, sobre todo aquellas en donde el alma de Oscar se mueve de un lugar a otro, entrando de una luz a otra; no sé si podríamos correr el riesgo de un ataque de epilepsia, pero es imposible dejar de mirar.


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