'401001 películas1948Anton WalbrookCine británicoDramaEmeric PressburgerLéonide MassineLudmilla TchérinaMarius GoringMichael PowellMoira ShearerRobert Helpmann
1001 Películas: The Red Shoes (1948)
La obsesión que sufren los artistas al momento de realizar su arte debe ser la única obsesión aceptable con la que me gusta empatizar; la obsesión al trabajo común y corriente o la obsesión con otra persona siempre resultan aburridas y complicadas incluso en la vida real, pero la obsesión que tiene un artista con el perfeccionismo, con los detalles o con el qué dirán, siempre ha sido una emoción mucha más interesante de compartir, aunque su intensidad al final les cueste lo que más les importa.
Basada en una historia de Hans Christian Andersen, “The Red Shoes” nos muestra las consecuencias que provoca la obsesión por el perfeccionismo y la entrega completa hacia una forma de arte. Dirigida por Emeric Pressburger y Michael Powell, la película gira en torno a los integrantes de una compañía de ballet a cargo de Boris Lermontov (Anton Walbrook), la personificación de la obsesión. Para presentar su nueva obra, “Las Zapatillas Rojas”, Lermontov contrata al músico Julian Craster (Marius Goring) y a la bailarina Vicky Paige (Moira Shearer), ambos novatos dentro de las grandes ligas.
Tanto Vicky como Julian tienen sueños de grandeza y de una exitosa vida dedicada al arte, pero para la mala suerte de Lermontov, sus jóvenes promesas acaban enamorándose y Vicky decide sacrificar sus sueños por una vida completamente aburrida y normal al lado de Julian. Por supuesto que es un golpe bajo para Lermontov, quien sólo pedía una entrega y dedicación total al ballet, pero también es una especie de traición a nosotros como espectadores luego de aquella perfecta presentación en donde Vicky nos demuestra por qué es la mejor bailarina de la compañía; es una secuencia hermosa y cautivante, la cual resalta gracias a la dedicada cinematografía de Jack Cardiff, pero el hecho de que Vicky no vuelva a interpretar aquella coreografía es un gran desconsuelo.
El mayor desconsuelo para ella, en cambio, es tener que elegir entre el amor y el ballet. Por más que se vea segura de su decisión y de su vida junto a Julian, la presencia de Lermontov y la adicción a los aplausos de una audiencia siempre estarán acechándola. Tal y como sucede en la primera presentación, durante la última parte de la película hay una vibra de suspenso alrededor del ballet; es una obra hermosa, pero que en cualquier momento podría transformarse en algo terrorífico, como sucede también en la más contemporánea “Black Swan”.
Si buen el cuento de Hans Christian Andersen en el que “The Red Shoes” está basada es mucho más oscuro y cuenta con un final mucho más gore, esta película también nos deja con un final desolador y abierto a la interpretación. Las zapatillas rojas que tanta gloria le entregaron a Vicky y las cuales eran el símbolo de la perfección, también personifican el lado más triste de la constante y absoluta obsesión, todo envuelto en una hermosa cinematografía para que, al menos, nos fascinemos con ver aquel descenso desde una luz diferente.


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