Hay una escena en True Romance en la que Alabama y Clarence van a comer pie después de haber visto una película en el cine. Metas. Y cuando estaba viendo Sometimes I Think About Dying no pude evitar pensar en aquella escena cuando los personajes de Fran (Daisy Ridley) y Robert (Dave Merheje) hacen lo mismo después de lo que parece ser una primera cita. Por supuesto, el contexto es diferente: Alabama y Clarence vivían rodeados de crimen, mientras que Fran y Robert son dos compañeros de oficina en un trabajo muy normal y aburrido.
Sometimes I Think About Dying, dirigida por Rachel Lambert, nos muestra una ciudad gris y fría en donde Fran vive tranquilamente; de inmediato podemos ver que es una joven solitaria, tranquila y apegada a la rutina de su trabajo y de su tiempo libre, uno en donde disfruta de comer queso cottage y jugar sudoku, pero también aprendemos que a Fran le gusta perderse en sus pensamientos y en sus ideas sobre la muerte. Más que imaginar eventos trágicos, Fran solo se imagina ya fallecida en distintos contextos o situaciones que podrían llevarla a la muerte, siendo uno de sus favoritas la imagen de la grúa que está frente a una de las ventanas de su trabajo.
La rutina de Fran es interrumpida cuando aparece Robert, un nuevo compañero de trabajo que brilla por sus habilidades sociales y por su amor por el cine. No hay más fácil que hacer amigos a través de las películas. Gracias al personaje de Robert, vamos aprendiendo más de Fran, ya que la película, hasta ese momento, no nos muestra mucho más allá de su personalidad, pero es exactamente porque Fran es así: le cuesta abrirse con los demás, y hablar de su vida o de sus sentimientos. No es que sea completamente asocial, ya que sus compañeros de trabajo no la consideran ni rara ni mal educada; no es que ella esté incómoda junto a su soledad, pero sí se nota un dejo de insatisfacción frente a su vida en el que tampoco podremos indagar, porque ni la película ni Fran nos contarán.
Alrededor de la tristeza que puede embargar a Fran y alrededor del ambiente gris del lugar, Sometimes I Think About Dying se las arregla para también mostrar una calidez tanto en las interacciones de sus personajes como en la idea de una realidad más esperanzadora para la protagonista. Pensé que me encontraría con una historia mucho más melancólica o depresiva según lo que sugería su título, pero Sometimes I Think About Dying es una película adorable que habla de lo difícil que puede ser vulnerable, pero también de lo reconfortante que es encontrar a otras personas.













