Hay una escena en Looking for Mr. Goodbar en la que el personaje de Theresa Dunn, interpretado por Diane Keaton, va a un bar, pide una copa de vino, prende un cigarro y se pone a leer El Padrino. Ahà iba una distinta, pero aquel easter egg solo podÃa verse asà de genial de la mano de Diane Keaton: totalmente natural, chic, interesante y hermosa. Metas.
Aquella era una de las rutinas con las que Theresa disfrutaba de su vida en la gran ciudad durante los años setenta, una época de exploración y revolución sexual, decorada con drogas y mucha música disco. Basada en el libro del mismo nombre, escrito por Judith Rossner, Looking for Mr. Goodbar muestra las experiencias de la joven Theresa mientras comienza su vida de manera independiente. Durante el dÃa, Theresa es profesora de niños sordos, una profesora empática y dulce, mientras que, por las noches, disfruta de nuevas aventuras con distintos hombres en distintos entornos. Theresa es uno de esos personajes complejos que tienen varios matices, uno que era difÃcil de encontrar en aquella época en donde las mujeres solo podrÃan interpretar madres o prostitutas, todo blanco y negro, nada en el medio.
Para su padre, Theresa era un caso perdido; para sus alumnos, Theresa era una profesora amable y preocupada; para los hombres con los que salÃa, Theresa era otra aventura más y, para ella misma, Theresa era una mujer más, sobreviviendo el dÃa a dÃa y disfrutando de su independencia y juventud. Diane Keaton interpreta cada capa del personaje de manera genuina y hasta aspiracional, a pesar de que la historia castiga a su protagonista, pero eso se debe al contexto en el que se da la historia: si una mujer era demasiado libre, era un mal ejemplo y habÃa que restringirla de alguna manera para que las niñas no siguieran aquel camino de perdición. Theresa habÃa crecido como una de esas niñas, pero se rebeló desde siempre, desde que estuvo en contra de los regaños de su padre hasta los arrebatos del último hombre al que conoció.
Theresa Dunn es un personaje increÃble y que, por suerte, Diane Keaton encontró y convirtió en una prueba más de su gran talento y de que, en la década de los setenta, su trabajo fue mucho más que The Godfather u otras pelÃculas con el innombrable.





