Durante un dÃa como cualquier otro, una desconocida toca la puerta de tu casa. Te informa, amablemente, que, debido a una orden judicial, ya no estás apto para cuidar de ti mismo y que debes ser llevado a un asilo, lugar en donde se harán cargo de ti. Además de eso, ya no tendrás acceso ni a tu hogar, ni a tus cosas, ni a tu dinero ni tampoco tendrás voz en cuanto a tus medicamentos o a tu cantidad de visitas. Sólo debes tomar un par de cosas, de inmediato, y subir al auto que te llevará hasta tu nuevo hogar.
Del terror.
Es de aquella manera que funcionaba la estafa disfrazada de buena intención de Marla Grayson (Rosamund Pike). Marla era designada por un juez para actuar como tutora legal de aquellos ancianos que ya no pudiesen valerse por sà mismos, quedando a cargo de todos los aspectos de sus vidas; Marla aprovecha cada cliente para sacar la mayor cantidad de dinero posible. Ella es el cerebro detrás de esta operación, pero sus artimañas no podrÃan ser posibles si no fuese también por un equipo de personas tan irredimibles como ella: la doctora Karen Amos (Alicia Witt), una geriatra que le da el dato de algún posible cliente, el director de un asilo de ancianos y la novia de Marla, Fran (Eiza González).
Cada cierto tiempo, aparece en alguna serie o en alguna pelÃcula una persona tan, pero tan despreciable que se convierte en un excelente personaje imposible de dejar pasar. Alex Forrest, Amy Dunne, Cersei Lannister, Annie Wilkes o la enfermera Ratched, por ejemplo, todos personajes incorregibles, pero tan interesantes a su propia manera, que es imposible dejar de mirarlos. Lo mismo sucede con Marla Grayson: es imposible dejar de mirarla. Es tan calculadora, inteligente, frÃa, manipuladora, mentirosa, una de esas personas con la que esperas jamás cruzarte durante tu vida; además, se viste increÃblemente bien, una segunda injusticia.
No hay nada, ni una sola palabra ni una sola acción, que conviertan a Marla en una persona redimible, en alguien por quien podrÃamos sentir algo de empatÃa; ni siquiera cuando nos presentan a otro personaje tan peligroso como ella, el mafioso Roman Lunyov (Peter Dinklage), porque ya sabemos, perfectamente, que Marla está al mismo nivel que él. Roman es capaz de acabar con el negocio de Marla en un abrir y cerrar de ojos y no sientes pena ni preocupación por ella, ya que sabemos que Marla no se dejará intimidar tan fácilmente.
Lejos de convertirse en un personaje con un arco de redención o en una especie de Ãcono feminista, Marla es un personaje que se convierte en una crÃtica a la negligencia, al abuso y a la realidad de muchos adultos mayores que son presas fáciles de estafadores sin escrúpulos o vÃctimas del total abandono. Los temas de "I Care a Lot" todavÃa están algo sensibles luego de ver documentales como "Framing Britney Spears" o "El Agente Topo", pero siempre es importante que se les de una plataforma, ya sea a modo de documental o a modo de thriller mezclado con algo de humor negro.
Marla Grayson es detestable, tan despreciable como su negocio de estafas, pero ella lo sabe, no se avergüenza y nos lo hace saber desde el principio: “There's no such thing as good people”.


