Con tecnología de Blogger.
  • Página principal
  • Sobre mí
  • Categorías
  • Géneros
  • Décadas
  • Países
  • Extras
    • Random
    • La escena
    • Casi Famosas
Pinterest Instagram Twitter Spotify

We'll always have Paris

 


“Emma Woodhouse, bella, inteligente y rica, con una familia acomodada y un buen carácter, parecía reunir en su persona los mejores dones de la existencia; y había vivido cerca de veintiún años sin que casi nada la afligiera o la enojase”.

Las heroínas de Jane Austen siempre han sido presentadas como mujeres apasionadas, románticas, correctas, inteligentes y llenas de carácter; son perfectos ejemplos de personajes feministas adelantados a su época. Entre estos personajes, destacan Elizabeth Bennet, Elinor Dashwood o Catherine Morland, pero quien se distingue por razones distintas siempre será Emma Woodhouse.

Emma (Anya Taylor Joy) es una joven adinerada, inteligente, hermosa y maternal, pero también es algo malcriada, inmadura, impulsiva y desconsiderada; la misma Jane Austen la describió como "una heroína que no sería del gusto de todo el mundo". La primera impresión de Emma no siempre es la mejor, ya que, debido a sus privilegios, también es algo altanera y sólo confía en su propia visión del mundo. Si no se le comprende a fondo, el personaje puede convertirse en uno insoportable; si en las adaptaciones del libro no se le interpreta correctamente, Emma puede transformarse simplemente en una chiquilla metiche y superficial. Por suerte, no es el caso en la versión de 2020, dirigida por Autumn de Wilde.

En esta nueva adaptación, el carisma y el talento de la protagonista, Anya Taylor Joy, resalta por sobre todas las cosas y es capaz de humanizar a un personaje tan complejo e interesante como el de Emma. Su interpretación también le da vida a una historia que pertenece a un género que, varias veces, es de un ritmo algo más pausado, por lo que la película también se siente como una versión fresca y rejuvenecida de la novela.

Continuando con la historia que Jane Austen nos entregó, la película también se centra en las aventuras de Emma y de aquellos a su alrededor. Emma vive en la hermosa mansión de Hartfield junto a su padre, el señor Woodhouse (Bill Nighy), un hipocondríaco, pero adorable personaje. Debido a que Emma ya había colaborado en establecer la unión entre su institutriz, la señorita Taylor (Gemma Whelan), con el señor Weston (Rupert Graves), la joven cree que también puede conseguir un buen marido para su amiga Harriet Smith (Mia Goth).

Por mucho que Emma piense que está haciendo el bien, porque ella conoce mucho más el mundo que la ingenua y tierna Harriet, sus intentos son un desastre. Completamente ciega frente a la idea de que sus acciones podrían perjudicar a los demás en lugar de ayudarles, Emma sólo es increpada por el señor Knightley (Johnny Flynn); la joven también se ocupa tanto de arreglarle la vida a sus cercanos que ni siquiera tiene una mínima idea acerca de sus propios sentimientos hacia Knightley. Hay una razón por la cual una de las adaptaciones de “Emma” se llama, precisamente, “Clueless”.

Al igual que Cher Horowitz, Emma Woodhouse aprende de sus errores. La joven tiene la capacidad de pedir perdón y asume que cometió varias equivocaciones, una cualidad que la convierte en el personaje complejo que es y la eleva al rango de heroína, una tan atractiva y digna de admiración como el resto de las protagonistas de Jane Austen.

No es sólo su estética y guión lo que convierten a esta película en una de las mejores adaptaciones de “Emma”, sino que también se lo debe a la experiencia de Autumn de Wilde como fotógrafa, detalle que convierte a cada escena en una maravilla visual. El carisma de los personajes secundarios tampoco se queda atrás; cada uno está muy bien desarrollado y perfectamente interpretado. Además, ese desplante de humor durante momentos serios o incómodos siempre será encantador; de hecho, todo lo que tenga relación con “Emma” siempre será encantador.

Share
Tweet
Pin
Share
No comentarios


Cruella de Vil es uno de los personajes más interesantes dentro del universo de Disney. Tanto en la versión animada de 1961 como en el live action que se estrenó en 1996, la diseñadora se destacó debido a su estilo, a su voz, a su apariencia tenebrosa, pero, por sobre todas sus cualidades, Cruella se destacaba por su increíble maldad, una maldad que no ocultaba y que la impulsaba, incluso, a querer despellejar a un montón de cachorros con tal de hacerse un abrigo de piel.

En este nuevo live action, dirigido por Craig Gillespie (“I, Tonya”), el personaje de Cruella (Emma Stone) se convierte en una versión mucho más suavizada que sus predecesoras, más suave de lo que hubiese esperado; uno de sus fieles acompañantes, por ejemplo, es nada menos que un perro. Es como si trataran de decirnos que no, le agradan las mascotas, así que no terminará asesinando a ninguna, tranquilos, cuando ya sabemos todo acerca de sus futuros planes.

De cierta manera, la película también intenta retratar a Cruella como una figura digna de admiración; es independiente, profesional, segura de sí misma, tiene excelente gusto y, partiendo desde abajo, consigue llegar hasta la cima del negocio de la moda. Cruella podría ser el perfecto ejemplo de una girl boss empoderada que aspiraríamos a ser, pero borran tanto el aspecto de su característica maldad que pareciera que tenemos enfrente a un intento de personaje empoderado que pierde toda la esencia de lo que hace que Cruella sea el ícono malvado que tanto nos deleitó en décadas anteriores.

Fue imposible también sentir cierta contradicción cuando la película criticaba, justamente, lo que Cruella también representa: una mujer vanidosa, egoísta, que no está a favor de nada ni de nadie más que de ella misma. La crítica, en este caso, va dirigida hacia el personaje de Baroness von Hellman (Emma Thompson), una diseñadora tan déspota como autoritaria, tan brillante como ambiciosa. Durante la década de los años setenta, Baroness nota el talento de la joven Cruella y la contrata en su taller. Cruella la admira y la respeta, pero cuando se entera que Baroness estuvo involucrada en la muerte de su madre, la protagonista comienza a planificar su venganza.

Es una venganza llena de momentos fashionistas exquisitos, decorados con canciones claves de aquella época y que amamos hasta el día de hoy. En ese sentido, es un acierto tener a Jenny Beavan a cargo del vestuario; su trabajo es tan destacable que sueño con cada atuendo que Emma Stone luce durante la película. Beavan también estuvo a cargo del vestuario en “A Room with a View” y en “Mad Max: Fury Road”; ambas cintas le valieron un merecido premio Oscar. Mencionando de nuevo a la banda sonora, recalco lo buena que es, pero, lamentablemente, su excesivo uso sólo recuerda otro abuso de soundtrack como el que hubo en “Suicide Squad”.

Excesiva también es la duración de la película; más de dos horas parecen innecesarias para la historia que intentan contarnos. Pero, además de otros detalles que tampoco me gustaron, creo que la verdadera razón por la cual no disfruté “Cruella” es porque no disfruto de aquellas historias que quieren conseguir que empaticemos con el villano. Los villanos existen por una razón. Intentar mostrar un lado más amable o más humano es privarlos de aquella característica por lo que destacan e, incluso, es quitarles el carisma que nos atrae de ellos; me refiero, por supuesto, a villanos ficticios. Personalmente, no quiero sentir lástima por ellos, sólo quiero tratar de entender por qué hacen lo que hacen sin que los presenten como un ex joven ejemplar sobre el cual sus vecinos jamás pensaron mal.

He leído varias comparaciones entre “Cruella” y “Joker”, película dirigida por Todd Phillips. Sólo me hicieron recordar por qué no disfruté esa película tampoco. Dejen que los villanos sean villanos.
Share
Tweet
Pin
Share
No comentarios

 


Al son de una de las varias hermosas melodías de Michel Legrand, una cierta nostalgia por el verano aparece en pantalla. Personalmente, el verano es mi estación del año menos preferida, pero la estimación hacia él podría cambiar si también tuviera la oportunidad de pasar aquellos meses en una villa paradisíaca, cerca de Saint Tropez, en compañía de Alain Delon o de Jane Birkin. Claramente, sentiría nostalgia también.

Jean-Paul Leroy (Alain Delon) y Marianne (Romy Schneider) son una pareja que disfruta las maravillas de aquella villa, dentro de una casona que unos amigos les han facilitado; ambos pasan los días tomando sol y bañándose en una piscina tan exquisita que a nadie puede dejar indiferente. Los protagonistas tienen una química increíble, lo que resulta en una relación ficticia tan apasionada como la que tuvieron en la vida real; Alain y Romy estuvieron juntos desde 1958 hasta 1963 y fueron buenos amigos hasta la prematura muerte de la actriz, en 1982. 

Marianne y Jean-Paul reciben la inesperada visita de Harry Lannier (Maurice Ronet), un amigo en común, quien también había sido pareja de Marianne un tiempo atrás. Harry, conocido cantante, trae consigo a Penelope (Jane Birkin), su tímida e inocente hija de dieciocho años. Marianne atiende con alegría tanto a Harry como a su hija, sin embargo, es Jean-Paul quien siente algo de recelo hacia su amigo y hacia su presencia en la casona.

Desde un principio, se siente cierta tensión en el aire: Jean-Paul siente una mezcla de celos y admiración hacia Harry, pero no tiene ningún problema en observar detenidamente a Penelope; Marianne todavía recuerda con cariño a Harry, pero empieza a sentirse molesta al notar una distinta especie de incomodidad en Jean-Paul. Una investigación policial hará que la relación entre ambos sufra todavía más y que la absoluta dedicación que sentían por el otro comience a transformarse en desconfianza y temor.

El acercamiento ahora a la piscina ya no es uno pasional, sino que uno terrorífico; lo que comenzó como una erótica aventura pronto pasa a ser un thriller psicológico, uno en donde las miradas de deseo se convierten en miradas de interrogación. “La Piscine” es una película intensa en cada uno de sus aspectos, desde el drama que desvela pasando por toda esa hermosa estética francesa que no podría tener más idealizada.

Como a veces la vida imita al arte, es inevitable ponerse a pensar en el caso Markovic, caso que también involucró a Alain Delon. Una repentina muerte, un par de sospechosos, ninguna resolución.

Share
Tweet
Pin
Share
No comentarios

 


Dearly beloved, we are gathered here today to get through this thing called “Under the Cherry Moon”. 

El primer acercamiento con el cine que tuvo Prince, uno de los mejores músicos de la historia, fue en 1984, cuando protagonizó “Purple Rain”. La película, que no estuvo libre de duras críticas, logró convertirse en un musical esencial de ver para todos los fanáticos de Prince; es tan icónica que el soundtrack, a cargo de Prince & The Revolution, ganó un Oscar como Mejor Banda Sonora.

Su éxito fue tan grande que no debió haber sido sorpresa para nadie que Prince decidiera hacer una segunda película. “Under the Cherry Moon” es una trágica historia de amor ambientada en la hermosa Riviera francesa, historia que tuvo un par de problemas desde sus inicios. La directora original de la cinta iba a ser Mary Lambert, conocida por dirigir videos musicales tanto de Madonna como de Janet Jackson, por ejemplo, y directora también de “Pet Sematary”. Debido a diferencias creativas con Prince, ella fue retirada del proyecto; la dirección, entonces, quedó a cargo del mismísimo.

Y, lamentablemente, se nota. 

La trama no era nada aburrida: Christopher Tracy (Prince) y Tricky (Jerome Benton) son dos amigos (¿primos?, ¿hermanos?) que se dedican a enamorar a mujeres mayores y adineradas, pero luego se fijan en Mary Sharon (Kristin Scott Thomas), una joven heredera que sólo puede cobrar su fideicomiso al momento de contraer matrimonio. Christopher pretende enamorarla y Mary no lo rechaza; el problema es que ambos no tienen nada de esa química que te hace desear que una pareja supere todos sus obstáculos. 

Kristin Scott Thomas y Prince no actúan nada de mal, considerando que era la primera película de la actriz y que él tiene una notoria mejoría tras “Purple Rain”, pero se lucen mucho mejor por separado que durante las escenas en donde aparecen juntos. De hecho, Prince tiene mucha más química con Jerome Benton; algunas de sus escenas, como la del “Wrecka Stow” hasta son graciosas.

Para ser una película protagonizada y dirigida por Prince, no hay suficientes números musicales del cantante como para disfrutar más la hora y media de duración. Hay un momento de alegría cuando suena “Kiss” o cuando los personajes interpretan “Girls and Boys”, pero esta alegría no dura mucho, ya que el momento musical se ve interrumpido. De todos modos, ver bailar a Prince sobre un piano siempre será una obra de arte.

Prince era tan carismático y tan excelente artista que se le puede perdonar el hecho de que no haya sido un excelente director. Tal como sucede con “Purple Rain”, “Under the Cherry Moon” vale la pena para aquellos fanáticos más acérrimos del cantante; “Purple Rain”, obviamente, siempre será mil veces mejor.

Share
Tweet
Pin
Share
No comentarios

 


Durante la década de los años cincuenta, en la idílica ciudad de Roma, Marcello Rubini (Marcello Mastroianni) pasa sus días trabajando como periodista de espectáculos. Marcello se da la gran vida paseando en un auto de lujo, cenando en finos restaurantes y codeándose con celebridades y personajes aristocráticos, llenando de excesos su lado más superficial. Su lado más sensible, en cambio, sólo desea en convertirse en un escritor que sueña con rodearse de poetas, intelectuales y filósofos, tratando de darle un poco más de sentido a la vida. Marcello tiene dos amores: el periodismo y la literatura.

“La Dolce Vita”, película dirigida por Federico Fellini, está compuesta de siete actos, los cuales narran la vida profesional y personal de Marcello. El periodista debe lidiar con los celos de su novia, Emma (Yvonne Furneaux), mientras acompaña a la actriz estadounidense, Sylvia Rank (Anita Ekberg), durante su visita a Roma; Marcello también pasa una divertida noche con su padre y asiste a fiestas en grandes mansiones, en donde se encuentra con Maddalena (Anouk Aimée), una de sus varias amantes, y con Steiner (Alain Cuny), uno de sus pocos buenos amigos. Estos siete actos no están conectados entre sí ni tampoco cuentan una historia lineal, incoherencia que quiere demostrarnos la falta de significado tanto en la vida de Marcello como en la del resto de los personajes.

El estilo de vida que todos llevan es uno que, fácilmente, podríamos envidiar; una rutina de excesos, privilegios y diversión, sin afrontar mayores consecuencias, siempre podrá ser atractivo. La realidad es que, tras el término de la Segunda Guerra Mundial, la vida nocturna italiana parece vacía, idiota y pseudo intelectual. Evidencia de esto es la frustración que Marcello demuestra tras cada acto, así como también lo es el descontento de su amigo, Steiner; Marcello cree que él lleva una vida perfecta, el tipo de vida que le gustaría experimentar, pero la trágica historia de Steiner no hace más que demostrarle todo lo contrario.

No hay nada que envidiar en un lugar en donde todos hacen y nadie siente, en donde todos hablan y nadie escucha. Marcello no puede escuchar a las jóvenes de la terraza, no escucha las quejas de Emma, él y Sylvia hablan dos idiomas distintos, Maddalena no escucha su declaración de amor y el ruido de las olas impide que el periodista escuche a la joven de la playa.

“La Dolce Vita” es una hermosa crítica a la ironía de tratar de encontrar un sentido a la vida, a la decadencia de la vida social de unos pocos afortunados y al vacío que llena varios de sus encuentros, aquellas famosas fiestas que “son famosas, porque parecen funerales de primera clase”.

Share
Tweet
Pin
Share
No comentarios

 


Los viajes a través de la extensa carretera estadounidense pueden ser el sueño ideal cuando se trata de cruzar el país de un extremo a otro. Hemos visto muchas aventuras de este estilo en películas como “Easy Rider” o “Little Miss Sunshine”, en comedias románticas como “It Happened One Night” e incluso en placeres culpables como “Crossroads”. Pero “Breakdown”, película dirigida por Jonathan Mostow, toma otra ruta.

Jeffrey (Kurt Russell) y Amy Taylor (Kathleen Quinlan) son un feliz matrimonio que ha decidido viajar en su nuevo y flamante jeep desde Boston hasta San Diego, ya que a Jeffrey le han ofrecido un trabajo en aquella ciudad. El viaje va bastante bien, hasta que Jeff tiene un roce con el chofer de una camioneta vecina y luego el jeep le juega una mala pasada. Un camionero le ofrece ayuda: lleva a Amy hasta el local más cercano para que ella pueda llamar una grúa. 

Por estas cosas de la suerte, Jeff consigue arreglar el jeep y conduce hasta el local, sólo para enterarse que Amy nunca llegó y que nadie más la ha visto por las cercanías. El feliz viaje pronto se transforma en una pesadilla: todo el mundo se comporta de manera hostil y, cuando Jeff por fin se encuentra con el camionero que ofreció ayuda, este insiste en que nunca ha llevó a ninguna mujer a ningún lugar y que a Jeffrey tampoco lo conoce. El viaje en carretera ahora es el escenario ideal para una película de terror.

Tampoco somos ajenos a esas historias. Películas como “The Texas Chainsaw Massacre” o “The Hill Have Eyes” nos han enseñado a no confiar en extraños y cuidarnos siempre de aquel desolado desierto, en donde podemos encontrar, prácticamente, cualquier tipo de amenaza. Quizás “Breakdown” hubiese funcionado mejor como una película de esas que se estrenaron en la década de los ochenta, pero los guiños a Stuntman Mike fueron interesantes de ver de todas formas.

Share
Tweet
Pin
Share
No comentarios

 


Creer en el destino y en las señales que este nos manda a través del tiempo, puede ser un juego algo arriesgado. Por un lado, existen personas que acatan todas esas señales y coincidencias, tratando de darle un sentido a sus vidas, mientras que, por otra parte, existen personas que no creen en aquellos mensajes y prefieren crear su propio destino. Personajes como estos son los que conforman la historia de “Serendipity”.

La palabra serendipity (serendipia), un divertido juego de letras, hace alusión a aquellas extrañas casualidades que se dan de manera accidental. Alguien como Sarah Thomas (Kate Beckinsale) podría unir todas esas casualidades y dejar que la guíen hasta encontrar un propósito, pero alguien como Jonathan Trager (John Cusack) podría pensar lo contrario. Ambos se conocen durante la época navideña en Nueva York, una época ideal para conocer a un completo desconocido y enamorarse, según las reglas de algunas comedias románticas.

A pesar de que ambos sienten una conexión especial, Sarah duda en volver a ver a John tras los mensajes contradictorios que el destino le está dando; es por esta razón que deciden dejarlo a la suerte: ella escribe su número telefónico en un libro usado de Gabriel García Márquez y John escribe el suyo en un billete de cinco dólares. Si el destino quiere que ambos estén juntos, entonces los dos encontrarán sus números de teléfono sin mayor problema.

La trama de “Serendipity” pareciera ser la historia ideal para aquellos románticos empedernidos que creen en que las coincidencias son mucho más que coincidencias. Yo necesité muchas de estas para llegar a ver esta película.

Share
Tweet
Pin
Share
No comentarios

 


La subcultura del clubbing ha sido tan idolatrada como satirizada; una de aquellas varias sátiras estuvo a cargo de dos personajes de "Saturday Night Live": los hermanos Doug y Steve Butabi, también conocidos como The Roxbury Guys. En cada sketch, Chris Kattan y Will Ferrell, respectivamente, movían la cabeza al ritmo de “What is Love?” mientras iban de discoteca en discoteca tratando de conquistar mujeres, siempre obteniendo resultados fallidos. Eran acompañados por la celebridad anfitriona de la semana y, reconocidas son ya, las participaciones de Jim Carrey, Tom Hanks o Cameron Diaz.

Durante un programa de una hora, con un sketch que tiene una duración de unos diez minutos, los personajes funcionan a la perfección; el problema sucede cuando estos personajes son llevados a la pantalla grande. El material no siempre será suficiente y queda demostrado con la trama de “A Night at the Roxbury”, película de 1998, dirigida por John Fortenberry y producida por Amy Heckerling, directora de “Clueless”. La historia apenas dura una hora y veinte minutos.

“A Night at the Roxbury” se mantiene fiel a la esencia de los personajes: dos hermanos que salen todas las noches a bailar los ahora clásicos de la música tecno, pero que son considerados como perdedores por la mayoría de las personas a su alrededor. Doug y Steve quieren crear su propia discoteca y convertirse en destacados empresarios; sólo una persona los toma en serio: Benny Zadir (Chazz Palminteri), el dueño de Roxbury, el club nocturno más popular de la ciudad. Los problemas comienzan cuando el guardia de Benny, Dooey (Colin Quinn), aleja a los hermanos del empresario y cuando Emily Sanderson (Molly Shannon) se dispone firmemente a casarse con Steve, lo que provoca un quiebre entre los Butabi.

No hay mucho más que se pueda hacer por la historia, pero siempre tendremos la melodía de “What is Love” para recordar que los Roxbury Guys eran mucho más divertidos dentro de un sketch; el problema es que su gracia es tan sencilla y diseñada para ese tipo de espacio que la película se queda corta. Hay otros personajes de "Saturday Night Live" que tuvieron más éxito en el cine, como “The Blues Brothers” o “Wayne’s Wolrd”, pero siempre será peligroso crear una película basada en un personaje, porque también podrían terminar con productos como “It’s Pat” o “MacGruber”.

Lo mejor es dejar “A Night at the Roxbury” como la comedia de culto que es para todos quienes somos fanáticos de "Saturday Night Live". Queremos tanto a los Roxbury Guys que es imposible dejar de mover la cabeza como ellos cuando suena Haddaway.
Share
Tweet
Pin
Share
No comentarios


Dentro del inmenso universo de directores que todavía están pendientes en alguna interminable lista, se encuentra el nombre de John Ford. Ford es un director estadounidense que fue celebrado internacionalmente por varios de sus westerns, uno de los géneros que, precisamente, estimo como algo lejanos. Quizás sea esa la razón por la cual decidí comenzar a descubrir su filmografía con “The Grapes of Wrath”.

Basada en el libro homónimo de John Steinbeck, la película cuenta la historia de la familia Joad, un clan muy unido que vive en la zona rural de Oklahoma durante la década de los años treinta. Debido a la crisis del '29 y a la sequía que provocó el Dust Bowl, la familia es obligada a dejar su propiedad por orden de las empresas que, simplemente, llegaron y compraron los terrenos que les correspondían a los habitantes . Los Joad, entonces, deciden emprender rumbo hasta California.

El líder del clan es Tom Joad (Henry Fonda), quien debe asimilar la situación de su familia apenas regresa a su hogar tras haber pasado cuatro años en la cárcel; Tom no es un hombre malo, sólo defiende a muerte sus principios. Quienes también destacan dentro del grupo son Ma Joad (Jane Darwell), la madre que mantiene unido al clan durante la odisea hasta California, y Jim Casy (John Carradine), el pastor del pueblo que ha perdido la fe.

California promete esperanzas de una vida mejor, pero el clan pasa por trágicos momentos durante el viaje y, una vez que llegan a su destino, se enfrentan a la dura realidad: familias completan deben recurrir a vivir en campamentos, no hay suficiente trabajo para todos aquellos que provienen de otras ciudades y varios se ven obligados a aceptar labores abusivas y mal remuneradas.

Además de representar de manera fiel y cruda una realidad de la historia estadounidense, “The Grapes of Wrath” también retrata la realidad de muchos lugares en el mundo, realidad que no sólo se vivió en épocas anteriores, sino que, lamentablemente, continúa ocurriendo en la actualidad. Es esa falta de respeto hacia la clase obrera y el abuso descarado de los patrones de fundo lo que hacen de esta película, y de esta novela, algo relevante hasta el día de hoy. Durante la escena final, el personaje de Ma Joad expresa: “Rich fellas come up and they die, and their kids ain't no good and they die out, but we keep a-coming. We're the people that live. They can't wipe us out, they can't lick us. We'll go on forever, Pa, cos we're the people”. Somos el pueblo. 

No es sorpresa que "The Grapes of Wrath" haya estado bajo la mirada del gobierno debido a “inclinaciones pro comunistas”, ya que ilustrar la verdad que ilustra esta película siempre incomodará a algunos. Se dice que John Ford tenía tendencias conservadoras, pero, a pesar de aquellos ideales, logró mostrarnos una historia sobre la injusticia y la pobreza, una historia con conciencia de clases, mucho más esperanzadora que sentimental y con la cual es imposible no empatizar.
Share
Tweet
Pin
Share
No comentarios

 


Cuando se trata de películas que juegan con el concepto del tiempo en forma de loop infinito, es imposible no recordar a “Groundhog Day”, aquella historia en donde Bill Murray sufría la tortura de repetir el día de la Marmota una y otra y otra vez. El personaje de Phil estaba condenado a vivir la misma rutina sin que el resto de las personas alrededor siquiera notara que algo extraño estaba pasando, pero, ¿qué podría pasar si más de una persona estuviera también condenada a algún loop infinito? 

“Palm Springs”, precisamente, cuenta la historia de dos desconocidos que terminan enredados en una misma realidad alternativa durante una boda celebrada en un resorte cerca del desierto. Por un lado, tenemos a Nyles (Andy Samberg), quien es el primero en darnos pistas sobre el lugar en el que se encuentra; Nyles ya está bastante resignado a repetir siempre el mismo día, el nueve de noviembre, por lo que se comporta de manera idiota e irresponsable, sin pensar en las consecuencias de las pequeñas ridiculeces que hace, porque, claro, no habrá consecuencia alguna al día siguiente.

Por otro lado, tenemos a Sarah (Cristin Milioti), la hermana mayor de la novia y una especie de oveja negra dentro del retrato familiar perfecto. Sarah termina en el loop tras seguir a Nyles hasta una cueva, en donde unas luces los llevan de regreso al comienzo del día recién vivido. En un principio, Sarah reacciona como todos reaccionaríamos frente a esta situación y sólo quiere escapar de allí. Intento tras intento, incluyendo suicidios sin mayor resultado, Sarah entiende que no es tan simple volver a la realidad y, resignada, comienza a disfrutar de las infinitas posibilidades que el nueve de noviembre le ofrece.

Junto a Nyles, Sarah disfruta, sin ataduras, el resorte de Palm Springs: pasan horas en la piscina, beben toda la cerveza que quieran, estrenan una rutina de baile y celebran el cumpleaños número un millón de Nyles. Pese a toda la diversión que vivir sin consecuencias puede traer, Sarah no puede ignorar las malas decisiones que continúa tomando y, tras una pelea con Nyles, la joven decide seguir intentando volver a la realidad mientras que él sigue pensando que es mejor quedarse en el loop para siempre.

Este es el mayor conflicto entre los ambos personajes. Mientras Sarah intenta hacer algo nuevo y enmendar su último gran error, Nyles cree que volver a la realidad no tiene sentido. Este estancamiento en el tiempo tiene mucha similitud con los sentimientos que hemos experimentando desde que empezó la cuarentena: algunas personas están desesperadas esperando el término del encierro, mientras que otros estamos más cómodos dentro de una rutina que podemos controlar, de cierta manera. Existen distintas realidades, por supuesto, pero los sentimientos son parecidos. 

La diferencia es que al menos Sarah podía hacer salgo para terminar con su rutina infinita; salir dependía de ella, en cambio nuestro loop infinito está muy lejos de depender de nosotros.

Share
Tweet
Pin
Share
No comentarios

 


“Tesis”, la ópera prima de Alejandro Amenábar, director español nacido en Chile, es una de esas películas que te deja pensando varios días en lo que acabas de ver. No sólo tiene una trama interesante, si no que aprender que existe esa cultura de las películas snuff es chocante. A Amenábar le fue tan bien luego del estreno que su segunda película, “Abre los Ojos”, hasta consiguió el trato estadounidense mencionado en la entrada anterior: un remake llamado “Vanilla Sky”, dirigido por Cameron Crowe, que en alguna época me gustó. La moraleja es que, si Hollywood hace un remake de una película extranjera, el original entonces es mil veces mejor.

En “Abre los Ojos”, Amenábar nos presenta la historia de César (Eduardo Noriega), un tipo de veinticinco años, lo bastante atractivo y exitoso como para poder vivir la gran vida. César tiene un departamento de lujo, mucho dinero y una mujer distinta cada noche; de hecho, el no pasar más de dos noches con la misma persona es parte de su sello personal. Su última conquista, Nuria (Najwa Nimri), no entiende este último detalle e insiste en reconquistarlo. César también tiene un mejor amigo, Pelayo (Fele Martinez), quien le presenta a Sofía (Penélope Cruz); apenas la ve, César cae rendido a sus pies.

Tanto él como Pelayo piensan que Sofía puede convertirse en la mujer de sus vidas, pero César todavía tiene a Nuria persiguiéndolo y, tras una inocente noche en casa de Sofía, Nuria lo invita a dar un inocente paseo en auto. Este paseo no es como cualquier otro, ya que Nuria aprovecha la ocasión para provocar un accidente, el cual termina con su vida y deja el rostro de César completamente desfigurado. El joven, entonces, debe a comenzar a lidiar con todo lo que eso significa: operaciones, risas y miradas cuando sale a la calle, además de la lejanía de Sofía.

Desde el principio, "Abre los Ojos" nos muestra al personaje de César encerrado en un psiquiátrico penitenciario, donde su único contacto es con un psicólogo llamado Antonio (Chete Lera). Antonio está allí para tratar de entender qué fue lo qué pasó por la mente de César al momento de cometer un asesinato. No sabemos cuándo pasó ni quién fue la víctima, por lo que el relato de César, a modo de flashbacks, nos va dando más pistas acerca de su crimen. Hay sospechas tanto de conspiración como de crisis nerviosa, las que parecen llevarnos a una conclusión interesante, pero, para ser bastante honesta, no es así.

Aprecio mucho el suspenso, el thriller, el “¡descubra al asesino!”, sobre todo cuando la respuesta es una totalmente inesperada, pero cuando el clímax de la película reduce la trama a que todo lo que ocurrió fue, simplemente, un sueño… se siente como un final flojo, como un cierre rápido y bastante fácil. Quizás habría sido mucho más entretenido haber visto un final donde todo hubiese sido un plan de sus socios (como César repite un par de veces) o incluso de sus amigos; teniendo en cuenta que el personaje de Sofía era una actriz, no habría sido una mala jugada.

Una nueva moraleja para recordar: no crear expectativas al momento de ver la original después de haber visto el remake.
Share
Tweet
Pin
Share
No comentarios
Newer Posts
Older Posts

Holi

12c882f58be74978819dc89554fe9755
Catalina.
Basada en hechos reales.

Categorías

Drama 1001 películas Directoras Temporada de premios Terror Comedia Random

Otros links

  • Letterboxd
  • Twitter
  • Pinterest
  • Instagram
  • Spotify

My love's subliminal

My love's subliminal

Desafío 365mm

Desafío 365mm

Más leídas

  • Sorry, Baby (2025)
  • Bugonia (2025)
  • Sentimental Value (2025)
  • Last Christmas (2019)
  • The Favourite (2018)

Archivo

  • ►  2026 (3)
    • ►  enero (3)
  • ►  2025 (1)
    • ►  enero (1)
  • ►  2024 (10)
    • ►  diciembre (1)
    • ►  noviembre (2)
    • ►  octubre (1)
    • ►  abril (2)
    • ►  marzo (4)
  • ►  2023 (5)
    • ►  diciembre (1)
    • ►  julio (2)
    • ►  marzo (2)
  • ►  2022 (18)
    • ►  julio (1)
    • ►  marzo (2)
    • ►  febrero (13)
    • ►  enero (2)
  • ▼  2021 (78)
    • ►  diciembre (2)
    • ►  octubre (5)
    • ►  septiembre (9)
    • ►  agosto (9)
    • ►  julio (8)
    • ►  junio (6)
    • ▼  mayo (11)
      • Emma. (2020)
      • Cruella (2021)
      • La Piscine (1969)
      • Under the Cherry Moon (1986)
      • 1001 películas: La Dolce Vita (1960)
      • Breakdown (1997)
      • Serendipity (2001)
      • A Night at the Roxbury (1998)
      • 1001 películas: The Grapes of Wrath (1940)
      • Palm Springs (2020)
      • 1001 películas: Abre los Ojos (1997)
    • ►  abril (5)
    • ►  marzo (8)
    • ►  febrero (10)
    • ►  enero (5)
  • ►  2020 (126)
    • ►  diciembre (7)
    • ►  noviembre (4)
    • ►  octubre (11)
    • ►  septiembre (14)
    • ►  agosto (12)
    • ►  julio (14)
    • ►  junio (17)
    • ►  mayo (8)
    • ►  abril (21)
    • ►  marzo (13)
    • ►  febrero (3)
    • ►  enero (2)
  • ►  2019 (42)
    • ►  diciembre (3)
    • ►  noviembre (4)
    • ►  octubre (2)
    • ►  septiembre (1)
    • ►  agosto (1)
    • ►  julio (2)
    • ►  junio (5)
    • ►  mayo (3)
    • ►  abril (12)
    • ►  marzo (1)
    • ►  febrero (3)
    • ►  enero (5)
  • ►  2018 (48)
    • ►  diciembre (1)
    • ►  noviembre (1)
    • ►  octubre (3)
    • ►  septiembre (2)
    • ►  agosto (3)
    • ►  julio (2)
    • ►  junio (4)
    • ►  mayo (14)
    • ►  abril (5)
    • ►  marzo (3)
    • ►  febrero (4)
    • ►  enero (6)
  • ►  2017 (59)
    • ►  diciembre (1)
    • ►  noviembre (5)
    • ►  octubre (5)
    • ►  septiembre (3)
    • ►  agosto (4)
    • ►  julio (7)
    • ►  junio (4)
    • ►  mayo (6)
    • ►  abril (8)
    • ►  marzo (2)
    • ►  febrero (8)
    • ►  enero (6)
  • ►  2016 (37)
    • ►  diciembre (5)
    • ►  noviembre (3)
    • ►  octubre (6)
    • ►  agosto (3)
    • ►  junio (3)
    • ►  mayo (1)
    • ►  abril (2)
    • ►  marzo (6)
    • ►  febrero (3)
    • ►  enero (5)
  • ►  2015 (106)
    • ►  diciembre (6)
    • ►  noviembre (18)
    • ►  octubre (14)
    • ►  septiembre (16)
    • ►  agosto (7)
    • ►  julio (9)
    • ►  junio (9)
    • ►  mayo (4)
    • ►  abril (1)
    • ►  marzo (5)
    • ►  febrero (5)
    • ►  enero (12)
  • ►  2014 (69)
    • ►  diciembre (1)
    • ►  noviembre (5)
    • ►  septiembre (5)
    • ►  agosto (9)
    • ►  julio (1)
    • ►  junio (5)
    • ►  mayo (7)
    • ►  abril (8)
    • ►  marzo (8)
    • ►  febrero (6)
    • ►  enero (14)
  • ►  2013 (112)
    • ►  diciembre (9)
    • ►  noviembre (25)
    • ►  octubre (22)
    • ►  septiembre (9)
    • ►  agosto (13)
    • ►  julio (7)
    • ►  junio (8)
    • ►  mayo (12)
    • ►  abril (2)
    • ►  marzo (5)

Otros blogs

  • Cine maldito
    Kleber Mendonça Filho… a examen (II)
  • Oscar Times
    Ganadores de los BAFTA Awards 2026
  • Algo más que cine
    ‘One Battle After Another’ triunfa en los BAFTA 2026
  • Un libro al día
    Thomas Bernhard: Trastorno
  • Espectador Errante
    ROBERT DUVALL: SUS ROLES MÁS ICÓNICOS
  • Cinema Omnivore
    [Film Review] Hamnet (2025) and If I Had Legs I’d Kick You (2025)
  • Palomita de maíz
    21ª edición de Ambulante – gira de documentales 2026: todo lo que necesitas saber
  • Letras Libres
    Scherer descorre el velo
  • Paraje 21
    Crítica de ‘Cumbres Borrascosas’: romance artificioso
  • l o b o C i n e p a t a
    volver atras para ir hacia adelante
  • Women Film Journalists
    FOR WORSE – Review by Sarah Ward
  • 39escalones
    Música para una banda sonora vital: El tiroteo (The Shooting, Monte Hellman, 1966)
  • Pegado a la butaca
    ¡Ayuda!
  • sin sentido
    The Perfect Neighbor (2025)
  • miradasdecine
    No hay otra opción, de Park Chan-wook
  • Almas Oscuras
    Línea de extinción
  • La Cinestación
    El remake de ‘El cabo del miedo’ se estrenará en junio en Apple TV
  • The Film Blog
    Wuthering Heights | Review
  • La chica del parasol blanco
    Pastillas de cine y otras yerbas (II).-
  • Girls at Films
    #Berlinale2026: Chicas Tristes – Sobre los traumas de ser mujer y cómo navegarlos a través de la amistad
  • El blog de Hildy Johnson
    Viva el amor al cine. Nouvelle Vague (Nouvelle Vague, 2025) de Richard Linklater / Al final de la escapada (A bout de souffle, 1960) de Jean Luc Godard
  • Cinembrollos
    La Historia Del Sonido… Nostalgia Más Que Química
  • CINEBOOOM
    El mundo es su escenario. Mira el prometedor nuevo trailer del biopic del Rey del Pop: “Michael”
  • Camera movement
    La nuit américaine (1973)
  • BITÁCORA DE CINE
    “Warfare” de Alex Garland y Ray Mendoza (2025): Horror Crudo
  • Cine, análisis cinematográfico, críticas de cine, ensayos, etc.
    Formas para la resistencia: Sadie Benning y el sujeto autoetnográfico
  • Dime Cat
    El cuerpo y las máquinas II
  • CinemaDreamer
    Grindhouse, de Robert Rodriguez y Quentin Tarantino (by Rodi y Ramón)
  • Visto en 35mm
    "Nouvelle Vague": La grandeza de quienes quiebran lo establecido
  • El Agente | Crítica de Cine
    Películas de Apuestas Deportivas: Las Mejores del Cine sobre Juego y Riesgo
  • Escribo para continuar (...)
    Lo que dejo (2025), lo que recibo (2026)
  • Gerty Oyarce
    VIC88 xuất hiện dày đặc tại sự kiện thể thao – Dấu hiệu chuẩn bị cho “cuộc chơi lớn”?
  • testigodecine.com
    ‘Sound of Falling’: el dolor desmembrado de ser mujer
  • Tiempo de Cine
    Filmar es vivir: Mr. Scorsese, de Rebecca Miller
  • tren de sombras
    «Novedades Shimizu», segunda parte: El retrato de una madre (Haha no omokage, 1959)
  • El Pelicultista, Blog de Cine
    Las mejores películas de acción de todos los tiempos: clásicos, modernas y recomendadas
  • Cinetoscopio.cl
    The Fantastic Four: First Steps
  • I don't know
    Algo que escribí hace 10 años y nunca publiqué.
  • a girl and a gun
    De Baltimore a El Plantinar
  • Natified
    Atmósfera
  • Un disco a la semana
    SPELLLING: Spellling & The Mystery School
  • No Submarines
    ‘No Submarines’ dice adiós
  • La rabia
    Entender a través del encuentro: Tatiana Mazú González sobre Todo documento de civilización (2024)
  • Es Mi Fiesta
    A un día de las elecciones en Argentina: Al fascismo se le nombra
  • Cinema Crushes
    Crítica de “Fallen Leaves”: el ocaso de una carrera (FICM 2023)
  • Sala Para Una
    Sala Para Una recomienda: Septiembre
  • Cinemaficionados
    Estoy en excelentes redireccionamiento
  • Una serie al mes
    Parks and Recreation (NBC)
  • El blog de la Selfie
    No mas compras
  • El Apartamento
    ‘Brannigan’, un policía expeditivo en Scotland Yard
  • The Pocket
    All too well
  • Oh! That Film Blog
    Space Jam: A New Legacy (2021)
  • No Soy Fashionista
    Mañana me hago el skincare
  • Aquí en el cine
    Oscars 2021: Favoritos, Predicciones y más…
  • trust the universe
    SKIN TERAPHY OIL DE PALMERS
  • A Bucket of Movies
    Aeropuerto: S.O.S. Vuelo Secuestrado / Ransom / The Terrorists (1974): Sean Connery contra el terrorismo.
  • Cine Chasquilla
    Dorohedoro
  • in Ladies Room
    Un año de low buy
  • ¡Qué andai bonita!
    CAKE | Nueva linea de cuidado capilar en DBS
  • Half baked girl
    Los discos de mi vida .2
  • el blog de moyra
    ¿Cómo mantener la vida cotidiana después de un diagnóstico de artrosis?*
  • Fandom: La Sobremesa
    Capitulo 8: Los Más Odiados
  • Hermes El Sabio
    Crítica maestra: Wifi Ralph
  • isidora cousiño
    [RESEÑA] Nanai: perdón por prejuiciarte
  • Maula Podcast
    #019: Michael Jackson, parte 2
  • Blablademujeres
    Mi Experiencia: Depilación IPL (mitad tratamiento)
  • Mood.cl
    #MeToo
  • #laMagazine
    nanái
  • el camino en películas
    Bad Moms (Jon Lucas, Scott Moore - 2016)
  • 35 milímetros
Mostrar 10 Mostrar todo

Basterds

Basterds

For fun

For fun
Twitter Instagram Pinterest

Created with by ThemeXpose | Distributed By Gooyaabi Templates